El Tesoro Público ha colocado
2.885 millones de euros a 3 y 6 meses. Pero para los primeros títulos ha tenido que ofrecer un interés del 1,950 por ciento, un 41 por ciento más que en la anterior subasta, y para los segundos, un 2,650, un 48 por ciento más. Por si ello no fuera poco, la prima de riesgo no conoce techo y sube hasta los 330 puntos básicos. Si lo que tiene que pagar el Tesoro para colocar la deuda es casi un 50 por ciento más en un mes, ¿no se puede decir que estamos perdiendo el control de la situación? Más teniendo en cuenta que es la primera subasta que se hace después de aprobado el plan para Grecia que, según declaró el mismo jueves José Luis Rodríguez Zapatero, acabaría de raíz con la “especulación” contra nuestra deuda. Pues no. Quien sabe de esto huye de la deuda española, sin que se le note mucho. Deutsche Bank ha reducido su exposición a nuestra deuda soberana en un 70 por ciento, según ha hecho saber este martes.
Quizá nuestro gobierno copie a Irlanda, que va a imponer una tasa de 100 euros al año por cada casa para poder hacer frente al pavoroso déficit que ha asumido. Pero lo que hay que hacer es tomar las medidas necesarias para liberalizar nuestra economía y permitir que crezca a un mayor ritmo. Lainformacion.com ha elaborado
una noticia sobre la economía madrileña que es concluyente: “La economía de la Comunidad de Madrid creció más del doble que la española durante el primer trimestre del año, al registrar un crecimiento interanual del 1,8 por ciento, mientras que en el conjunto de España lo hizo un 0,8 por ciento según datos del
Instituto Nacional de Estadística (INE)”. La inflación está ligeramente por debajo, el 3,0 frente al 3,2 por ciento de la media española. Pero atención al desempleo: En el primer trimestre del año, la tasa de paro se situó en el 15,43 por ciento, casi seis puntos porcentuales por debajo de la media española, que ascendió al 21,29”. No puede desligarse este buen comportamiento de la economía de la comunidad madrileña sin tener en cuenta que tiene un gobierno que lucha porque las trabas a la creación de riqueza, comenzando por los impuestos y siguiendo por la regulación, sean las menos posibles.
Salgamos un poco fuera. La
economía británica ha crecido en el segundo trimestre
un 0,2 por ciento, una caída de tres décimas desde el 0,5 por ciento de los tres primeros meses de 2011. Un mal dato, pero dentro de lo previsto. Los mercados no parecen muy preocupados con la economía británica, y eso que al magro crecimiento hay que sumar un nivel de deuda altísimo, como consecuencia de las políticas de apoyo fiscal impuestas por el keynesiano Gordon Brown. ¿Porqué España tiembla y el Reino Unido no? Valgan como clave estas palabras del primer ministro David Cameron: “No hay país alguno que pueda resistir otro paquete de estímulo fiscal. Todos se han quedado sin dinero. El camino correcto para una economía como la nuestra es establecer como prioridad la reducción del déficit y la deuda y hacer que nuestra economía sea un lugar amable para que las empresas amplíen su actividad y contraten a gente”.
En cualquier caso, y abundando lo recogido en estas crónicas en los últimos meses, el crecimiento con el que se ha desperezado Europa y el mundo pese a seguir en plena crisis parece volver a flaquear. Como explica
Edward Hugh, hay una alarma de
recesión en Europa. Esto es así porque el índice compuesto PMI elaborado por Markit para Europa no ha dejado de caer desde abril y el último dato está en los 50,8 puntos. Los 50 marcan la división entre el terreno de la expansión y la contracción. Chris Williamson, economista jefe de Markit, considera que “la recuperación de la eurozona ha perdido casi todo su impulso en julio. Registra su crecimiento más débil desde agosto de 2009, cuando comenzó la recuperación”.
Por último, recordemos que el
Congreso de los Estados Unidos tiene hasta el próximo 2 de agosto para elevar el techo de deuda, pues de otro modo el Tesoro tendrá que suspencer ciertos pagos. Muchos analistas hablan en términos apocalípticos de esa posibilidad, pero desde aquí, y con un poco de perspectiva histórica, cuesta ver que vaya a ser tan grave. ¿Cuál es, en estos momentos, la situación? Ahora hay dos planes sobre la mesa.
1)
El plan de los republicanos, liderado por John Boehner, líder de la mayoría en la Cámara de Representantes. Prevé subir el techo de deuda en dos veces, una ahora (por valor de 1.000 millones de dólares), junto con unos recortes en el gasto de 1.200 millones de dólares, y una nueva subida del techo de 1.600 millones de dólares, acompañado por un nuevo recorte de 1.800 millones en el gasto.
2)
El plan de los demócratas, liderado por Harry Reid, líder de la mayoría en el Senado. Consiste en una subida del techo de deuda de una vez en 2.700 millones de dólares, con un recorte del gasto de la misma cantidad. 1.200 millones en el gasto discreccional (el que no está comprometido en programas del Estado de Bienestar) y 1.000 millones por la salida de las guerras de Irak y Afganistán.
Ninguno de los dos planes llega al recorte de 4.000 millones de reducción de la deuda que quieren tanto el presidente Obama como las casas de rating. Pero lo bueno de los dos planes es que no contemplan un aumento de los impuestos. Julio va a ser apasionante.