crisis en el mundo árabe
Miércoles 27 de julio de 2011
Gran Bretaña ha seguido los pasos de EEUU, Francia y otra veintena de países al reconocer al Consejo Nacional de Transición libio, con sede en Benghazi, como “gobierno legítimo” de Libia. España, sin embargo, sigue reconociendo de facto al régimen de Muamar Gadafi, al tiempo que recibe oficialmente a los “rebeldes” del CNT.
En Londres, el jefe de la diplomacia británica, William Hague, ha invitado al Consejo de Benghazi a designar un nuevo embajador en Gran Bretaña. “Trataremos con el CNT como lo hacemos con cualquier otro gobierno en el mundo”, afirmó Hague.
La decisión del gobierno de James Cameron ha cogido desprevenido al Ejecutivode Zapatero, que hasta ahora no quería mover ficha hasta que se hiciese “un reconocimiento colectivo” por parte de la Unión Europea de las nuevas Autoridades libias. Un “error”, calificado de este modo por medios diplomáticos, que podría tener desastrosas consecuencias para los negocios que las empresas españolas puedan hacer cara a la futura reconstrucción de Libia, semidestruida por una guerra civil de varios meses extremadamente violenta.
Mientras tanto, en Libia se ha producido un hecho “histórico”, al menos desde el advenimiento del régimen de la Jamahyria de Gadafi en 1969, que proclamó “el Estado de las masas” basado en su Libro Verde sobre “la tercera revolución universal”, y por el que estaban formalmente prohibidas todas las formaciones políticas. El acontecimiento ha sido la creación de un partido político.
El Partido de la Nueva Libia (PNL), que ha visto la luz en Benghazi, pretende ser “el precursor en la vía de la democracia” en el país. La iniciativa se debe a Ramadan Ben Amer de 53 años, un ingeniero petroquímico formado en California y residente en los Emiratos Árabes Unidos, y a Rajad Mabrouk de 65 años, residente en Dallas (Texas). Según sus fundadores, el PNL ha recibido ya el apoyo de 2.000 personas en Libia, la mayoría en Benghazi, y de otras veinte mil emigrantes libios que viven en Estados Unidos, en Canadá y en Alemania.
Ramadan Ben Amer dice inspirarse en los principios básicos del sistema democrático con la separación de poderes y en los modelos de Estado vigentes en Alemania o EEUU, es decir, el federalismo, lo que permitiría desarrollar los recursos locales, desde el turismo a las riquezas petrolíferas.
El PNL defiende “la igualdad de derechos entre todos los ciudadanos”, al tiempo que pone énfasis en la participación de los jóvenes y de las mujeres en la sociedad. Algo que viene a significar una ruptura con el pasado, en que las “tribus” y los “clanes familiares” han dominado la vida política del país a través de los llamados Comités populares.
Siguiendo el ejemplo de Túnez, y en menor grado de Egipto, la nueva Libia, talcomo la ve el PNL, debería ser “un estado musulmán laico”, en el que la religión será “un asunto privado”.
La contradicción es que el nuevo Partido se ha constituido en la capital rebelde, cuando no existen aún leyes al respecto. Pues, aunque el CNT es considerado como “gobierno legítimo” por más de 20 países, aún no ha promulgado una Legislación propia destinada a la reconstrucción económica, social y política del país. De hecho, según varias fuentes el propio Consejo de transición se ha visto igualmente sorprendido por la creación de este partido político.
El “retraso” que observa el Gobierno español en relación al proceso en Libia, podría acarrear consecuencias. Si bien es cierto que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero expulsó al anterior embajador libio en Madrid, Ajeli Abdussalam Ali Breni, el pasado 16 de junio, lo mismo que a otros tres diplomáticos de la legación, ésta se mantiene abierta con un encargado de negocios Hisham Tayeb, hasta ahora segundo Secretario.
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