José Luis Rodríguez Zapatero comparecía este viernes ante los medios de comunicación para anunciar el adelanto de las elecciones generales al próximo 20 de noviembre. Aunque Alfredo Pérez Rubalcaba ya se ha desmarcado de la decisión al señalar que él no ha presionado al presidente, muchos interpretan esta decisión como un claro intento, por parte de Zapatero, de ayudar a Rubalcaba. De ahí que haya elegido esa fecha y no otra.
Muchas fechas se barajaban pero, tras semanas de conjeturas y vaticinios, ha sido el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el que ha puesto punto final a la rumorología: las próximas elecciones generales se adelantan cuatro meses y se celebrarán el próximo
20 de noviembre, el mismo día en que murió, hace 36 años, el general Francisco Franco.
Pasadas las 12.30 horas de este viernes, Zapatero comparecía ante los medios de comunicación. La noticia ya se había filtrado a las redacciones instantes antes y los asistentes a la rueda de prensa, entre los que se encontraba José Blanco, esperaban el momento de la confirmación, el último clavo en su ataúd político.
Contradiciendo la tesis que había venido defendido en los últimos dos meses -tras la debacle electoral del PSOE en las elecciones autonómicas del pasado 22 de mayo- en la que el jefe del Ejecutivo se escudaba señalando que un adelanto electoral sólo conllevaría inestabilidad política y e incertidumbre en los ya de por sí precarios mercados financieros, Zapatero ha anunciado, amparándose en su derecho constitucional, el tan esperado adelanto de los comicios generales para el otoño que viene.
Aunque hace meses
había dicho justamente lo contrario al señalar que agotaría su segunda legislatura, el presidente del Gobierno contradecía sus propias palabras al señalar que la elección de un nuevo Gabinete supondría "proyectar certidumbre" sobre España y que la decisión, "pensada y meditada", según ha confirmado el propio Zapatero, es lo que necesita el país.
Tras realizar una defensa a ultranza de su gestión, en la que ha llegado a decir que España está en condiciones de remontar el vuelo gracias "al cambio de tendencia positivo" y que se han sentado las bases de la recuperación. Todo ello a pesar de que la agencia de calificación Moody's prevé rebajar la calificación de la deuda española y que ya ha confirmado que el anuncio de Zapatero no despejaba todas las incertidumbres entorno a la economía de nuestro país.
Además, el jefe del Ejecutivo ha afirmado que su decisión no se debe a intereses electoralistas que puedan beneficiar a Alfredo Pérez Rubalcaba, sino al
"interés general y a la responsabilidad institucional".
Pero, a pesar de lo que afirma Zapatero, todo apunta a que el candidato socialista a las elecciones generales, mano derecha del presidente durante los últimos ocho años y ex ministro del Interior ha tenido mucho que ver en la decisión, aunque
él mismo lo ha negado en varias ocasiones este mismo viernes.
En una breve rueda de prensa desde la sede del PSOE en Ferraz, Rubalcaba ha señalado que la decisión adoptada por Zapatero
"sólo atiende a los intereses de España y de los españoles", aunque se ha negado a confirmar si se reunió a puerta cerrada con el presidente del Gobierno para consensuar la fecha y el modo de anunciar el adelanto electoral.
No obstante, él debe de ser el que salga más reforzado del cambio de calendario. Aunque este viernes deja
muchas preguntas en el aire. Si el adelanto es por España, ¿por qué celebrar los comicios en noviembre y no antes? ¿Por qué escoger una fecha tan controvertida como el 20 de noviembre? ¿Quiere el PSOE jugar la baza, que tanto ha criticado, de las dos 'Españas'?
Encuestas, paro, 'Faisán'...Tras la publicación, por parte del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de los datos de intención de voto esta misma semana, en los que el PSOE habría recortado, supuestamente, tres puntos al Partido Popular para
estrechar la diferencia hasta los 7,1, todo parece indicar que ya hace tiempo que es Rubalcaba el que maneja los hilos en la Moncloa y en Ferraz y el que está jugando todas las cartas a su alcance para llegar en las mejores condiciones posibles a la campaña electoral.
Si bien la herencia que deja Zapatero tras 8 años deja que desear,
Rubalcaba cree en su momento, se ve con opciones de sucederle al frente de la Presidencia. Así, hace tiempo que puso en marcha su maquinaria de influencias, encabezada por Elena Valenciano, para arañar todos los votos posibles a Mariano Rajoy por el método que sea, y la decisión de adelantar las elecciones no es una excepción.
La caída en desgracia de Zapatero, una especie de
'dead man walking' político (tal y como se conoce a los reos condenados a muerte en EEUU), que ya ha confirmado que
no continuará en la vida política, podría erosionar en exceso la imagen del PSOE y la del propio Rubalcaba de cara los comicios. El ex ministro sabe que es ahora o nunca y que los últimos meses del presidente del Gobierno al frente del país le pueden hacer un flaco favor de cara al 20N. Por tanto, el adelanto era necesario, inminente en los planes del candidato socialista.
Además, los
datos de desempleo de la época veraniega se harán públicos en plena campaña electoral, algo que sin duda Ferraz manejará para intentar dibujar un panorama positivo y esperanzador. Si bien Rubalcaba afirmaba hace unas semanas que tenía las recetas para terminar con la preocupante tasa de desempleo que lastra la recuperación económica, el candidato socialista sabe que el paro será una de las grandes bazas del PP de cara a la campaña electoral y minimizar el impacto de las cifras ya sería una gran victoria en su casillero.
Otro frente es el de la lucha antiterrorista. La supuesta connivencia sacada a la luz gracias a la trama del
caso 'Faisán' entre las Fuerzas de Seguridad del Estado, manejadas hasta el 8 de julio por el propio Rubalcaba como ministro del Interior y ahora por Antonio Camacho, su hombre de confianza, y la banda terrorista Eta ha servido en bandeja al Gobierno una serie de pequeñas victorias.
El anuncio el pasado mes de enero del alto el fuego y la presencia de la coalición abertzale Bildu en las instituciones vascas son la prueba, a ojos de Génova, de que existe un pacto entre Eta y Ferraz para favorecer los intereses políticos del PSOE, cuya mano dura con los terroristas es más laxa que la del PP.
Una buena noticia, pero tardePoco después de la comparecencia de Zapatero,
Mariano Rajoy hacía públicas sus primeras impresiones. El líder del Partido Popular ha valorado positivamente el adelanto ya que es "el impulso necesario que necesita España para salir de esta grave situación", aunque ha señalado que el anuncio debió realizarse hace tiempo.
Rajoy, sabedor de que, según cómo juegue sus cartas en los próximos días, puede ser el gran beneficiado -involuntariamente- por la decisión de Zapatero, se ha mostrado prudente, aunque ha afirmado que su partido está preparado para protagonizar el cambio político.
En referencia a lo dicho por el presidente del Gobierno, Rajoy ha afirmado que se ha presentado una
imagen demasiado optimista de la realidad española y lo que la sociedad demanda es "un proyecto de recuperación nacional" que, aunque se enfrentará a una "tarea muy difícil", él encabezará por ser la una opción "creíble, previsible y solvente", instalado siempre en "la moderación, el centro, el diálogo, la verdad, la responsabilidad y la transparencia".
Rajoy no ha sido el único que ha reaccionado al adelanto electoral.
Josu Erkoreka, portavoz del PNV en el Congreso, afirmaba este mismo viernes que que era "previsible" e "irremediable" que el presidente anunciara un cambio de calendario porque su Gobierno ya "no tiene impulso y porque la tensión de su partido lo agarrotaba".
En la decisión del presidente ha pesado, a su juicio, "el
clima de tensión creciente y un desencuentro cada vez más intenso" entre el Gobierno y el partido socialista del que "ha salido vencedor" el PSOE, según ha deducido Erkoreka al conocer que Zapatero no terminara su mandato.
"El Gobierno no tenía más alternativa" que confirmar la fecha de adelanto, porque esa "pelea" le "agarrotaba hasta extremos que resultaba prácticamente imposible poder llevar a cabo la gestión de la cosa pública", ha opinado.
Por su parte,
Josep Antoni Durán i Lleida, líder de CiU, considera "positivo" el anuncio de adelanto electoral porque da "seguridad y certidumbre" a los mercados en un momento de gran convulsión financiera.
En cambio, para el portavoz del BNG en el Congreso,
Francisco Jorquera, el anuncio "es la crónica de una muerte anunciada", ya que "los síntomas de agotamiento" del Gobierno eran "evidentes y ya era insostenible una situación en la que el candidato a la Presidencia del Gobierno del PSOE intentaba exhibir nuevas propuestas y que entran en contradicción con las políticas que está aplicando su Gobierno".