Economía

¿Están las finanzas mundiales al borde del colapso?

Sin acuerdo, EEUU suspenderá pagos el 2 de agosto

Sábado 30 de julio de 2011
EEUU se encamina al colapso financiero a falta de un acuerdo entre republicanos y demócratas para aprobar un aumento del techo de endeudamiento, aunque ni Wall Street ni los analistas financieros terminan de creer en esa posibilidad. Mientras tanto, el reloj sigue corriendo hacia la fecha límite del 2 de agosto, momento en que la nación más poderosa del mundo suspendería sus pagos.

Como en una representación teatral en la que todo el mundo sabe que las balas son de fogueo y la que la sangre no llegará al río, Wall Street permanece impasible mientras la falta de acuerdo entre demócratas y republicanos sobre elevar el techo de endeudamiento puede llevar a EEUU, la mayor economía del mundo, a la suspensión de pagos, que según el Tesoro llegaría el próximo 2 de agosto.

En jerga bursátil, el impago de EEUU es, hasta ahora, un "cisne negro", es decir, un suceso extremadamente improbable que no merece la pena temer. Los analistas consultados por EL IMPARCIAL están de acuerdo en que, a pesar de que la situación parezca desesperada para el todopoderoso país del dólar, la economía global no recibirá esta enorme sacudida que supondría un impago de la Administración. Sin embargo, en su momento la quiebra de Lehman Brothers, uno de los gigantes financieros de Wall Street, también fue considerada un "cisne negro" y sucedió.

La razón que esgrimen los analistas es que a nadie, ni siquiera al más recalcitrante republicano miembro del Tea Party -convencidos varios de ellos de que no es necesario aumentar el techo de endeudamiento y de que tan sólo se trata de una malvada estratagema del presidente Obama- está dispuesto a asumir el escenario que quedaría tras la debacle. Según el informe de Credit Suisse facilitado por la entidad a este diario, el 'default' de EEUU "es muy improbable, pero, si ocurriera, el PIB podría caer un 5% y las acciones un 30%".

Pero esto sólo en suelo estadounidense. En Europa, donde la crisis de deuda se recrudece por momentos, el impacto sería atroz. "Un impago en los bonos del Tesoro de EEUU sería una catástrofe en el mundo entero, un Lehman Brothers multiplicado por diez", explica desde Washington a EL IMPARCIAL Josep Gagnon, investigador principal del Peterson Institute for International Economics. "Pero eso no va a ocurrir", opina, "el Tesoro tiene muchos ingresos para pagar los intereses de deuda".

"El verdadero problema sería que no pudiera pagar a jubilados y empresas. Causaría desempleo y recesión en la economía", afirma Gagnon, que añade que el "dólar caería junto con las importaciones de EEUU, lo que sería un golpe fuerte para el resto del mundo". Por ello, una de las claves es conocer cuáles son los pagos que el Tesoro priorizaría si se diera un 'default', algo que todavía no ha trascendido.

Un asunto político
Mientras en el lado económico la semana ha sido relativamente tranquila en los EEUU, el devenir político ha sido de infarto, marcado por las negociaciones contrarreloj y los discursos solemnes a la nación.

El presidente Obama se dirigía a los ciudadanos el lunes con un discurso en el que recalcaba la importancia de ampliar el techo de endeudamiento y llamaba a la ciudadanía a telefonear a sus representantes políticos en las cámaras para exigir una solución. Por su parte, el republicano John Boehner también tomó la palestra para anunciar a los estadounidenses que no entregarían un cheque en blanco al presidente de los EEUU.

John Boehner ha protagonizado esta semana un 'tour de force' en el Congreso, donde su grupo tiene mayoría, para tratar de convencer a los miembros más díscolos de su partido, los cercanos al Tea Party, de que apoyaran su plan. Tras aplazar en dos ocasiones la votación, el viernes lograba sacar adelante su propuesta no sin antes incluir cesiones a los utraconservadores, como la exigencia de prohibir legalmente los presupuestos deficitarios. Una victoria que no servía de nada, ya que los demócratas, encabezados por Harry Reid, ya habían anunciado que tumbarían el plan Boehner en el Senado, como de hecho ocurrió. La situación quedaba de nuevo en punto muerto mientras se acerca la peligrosa fecha del 2 de agosto.

El plan Boehner consiste en una reducción de gastos de un billón de dólares durante la próxima década como condición para aprobar un aumento del techo de deuda por la misma cantidad, con lo que se aplazaría la suspensión de pagos hasta fin de año. En enero de 2012 se votaría de nuevo otro eventual incremento del límite, algo que los demócratas no están dispuestos a admitir, ya que pretenden zanjar el asunto más a largo plazo. Su plan pretende reducir dos billones de euros de gastos en la Administración para ampliar el techo de gasto.

Con las dos propuestas encalladas, el viernes el presidente Barack Obama se dirigía de nuevo a la nación para asegurar a los ciudadanos que el plan fiscal debe ser necesariamente pactado entre los dos grandes partidos de EEUU. "Hay muchas crisis que no se pueden prever, pero la solución de ésta se encuentra en nuestras manos", afirmó. Obama lanzó otra llamada a la presión popular a Washington a través del teléfono, de los correos electrónicos o de Twitter.

"Creo que es un asunto político que utiliza el techo de deuda como forma de presión o como demostración de fuerza, pero la sangre no llegará al río porque no le conviene a nadie", afirma el investigador del IESE, Gonzalo Gómez Bengoechea, a EL IMPARCIAL.

El dinero se imagina un mundo sin la UE, pero no sin EEUU
Lo que ha puesto de manifiesto la crisis de la deuda es el abismo que separa la percepción que tienen los mercados de la Unión Europea y de los Estados Unidos. Mientras la economía del euro sufre persistentes ataques de los mercados debido a los problemas fiscales en los países periféricos, entre los que se incluye España, a pesar de los esfuerzos de la Unión por aprobar recortes que calmen los ánimos de los inversores, el bono a diez años de EEUU permanece inmutable y el mismo viernes, con la nación acercándose al abismo, su rentabilidad tocaba los mínimos del año al situarse en el 2,8%, en línea con el alemán, que cotizaba al 2,54%. Es decir, los inversores estaban comprando bonos de deuda estadounidense. Mientras tanto, España, donde según el FMI el peligro "no ha pasado", la rentabilidad de los bonos rebasaba el temible 6% y la prima de riesgo era de 354 puntos básicos.

En este sentido, Gómez Bengoechea explica que hay muchos factores a largo plazo que justifican esta reacción de los mercados, ya que la economía de EEUU posee un "gran tejido industrial" y es "tremendamente competitiva". Estas son precisamente las características que están ausentes en las economías periféricas de la Unión Europea: Grecia, Irlanda, Portugal y España, que continúan siendo atacadas por los mercados como las naciones disfuncionales del euro.

¿Se prepara una gran batalla en Wall Street?
Pase lo que pase este fin de semana, el lunes puede convertirse en un día para la historia en la Bolsa de Nueva York. Según el prestigioso blog financiero del New York Times, Dealbook, los grandes bancos habrían reservado 37.500 millones de dólares que estaban invertidos en bonos de deuda estadounidense, preparándose para un posible escenario de ventas a corto plazo, una estrategia bursátil que permite ganar dinero cuando los valores registran pérdidas.

Ni los más pesimistas contemplaban hace pocas jornadas la suspensión de pagos en EEUU, pero la marcha de los acontecimientos parece haber dejado la puerta abierta a la ominosa posibilidad. Mientras tanto, el dos de agosto se acerca, todavía sin acuerdo sobre la deuda de la economía más poderosa del mundo.

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