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El legado de Zapatero: un paro histórico y una gran crisis económica

Se despede de la Presidencia

Sábado 30 de julio de 2011
Aunque repitió hasta la saciedad que su intención era la de cumplir su segunda legislatura, José Luis Rodríguez Zapatero anunció este viernes el adelanto electoral para el próximo 20 de noviembre. Atrás dejará una gestión política titubeante, una grave crisis económica que registra un índice de paro histórico, la pérdida de peso de España en el escenario internacional y las sospechas de connivencia con la banda terrorista Eta a raíz del caso 'Faisán' y la presencia de la coalición abertzale Bildu en las instituciones vascas.

Aunque este viernes declaró que era una decisión "meditada y pensada", José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer el tan esperado adelanto electoral para el próximo 20 de noviembre y, de paso, daba comienzo al principio del fin político del actual presidente del Gobierno, puesto que ya anunció que no se presentará a la reelección y que se retira de la vida política activa. Una vez abandone la Presidencia, Zapatero dejará atrás casi ocho años de Gobierno tras los que deja un legado político, social y económico preocupante.

En este sentido, el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, fue de los más claros en su reacción este viernes y denunciaba que las tensiones entre el PSOE, liderado por Alfredo Pérez Rubalcaba, y el Gobierno, encabezado por el propio presidente, eran insostenibles. A pocos escapa que Zapatero dejará la Moncloa sin ser la persona que lleva las riendas del Ejecutivo, una tarea que delegó hace tiempo en su mano derecha, candidato presidencial socialista y ex ministro del Interior.

Durante los últimos siete años, Zapatero ha echado por tierra la labor económica realizada por el Partido Popular de José María Aznar. La crisis económica mundial afectó de manera muy especial a nuestro país, debido en gran medida al estallido de la burbuja inmobiliaria, y ha visto cómo su cifra de parados alcanzaba cotas históricas: 4,8 millones de parados, la tasa más alta de toda Europa.

Lejos quedan las promesas del presidente de que este Gobierno sería el que lograría el pleno empleo para los españoles. Y eso que a finales de 2007 el Ejecutivo sacaba pecho tras haber logrado la menor tasa de desempleo de la democracia: un 8 por ciento.

Además, la inestabilidad financiera ha llevado a que las dudas de las entidades internacionales (Unión Europea, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, agencias de calificación...) pongan en reiteradas ocasiones en entredicho la gestión de España que, de 2004 a 2009, estuvo en manos de Pedro Solbes y, de ahí en adelante, en las de Elena Salgado,

La sombra del rescate comunitario, que ha colocado a nuestro país a la cola de la UE junto con Grecia, Portugal e Irlanda, y las amenazas reiteradas de Moody´s, Standard & Poors y Fitch de rebajar la calificación de la deuda soberana española han arrastrado a los bancos y a las cajas de ahorro y han provocado que la Bolsa sufra mes tras mes para mantenerse por encima de los 10.000 puntos. Por otro lado, el déficit del Estado supera el dos por ciento del PIB (24.136 millones de euros).

Del chivatazo a Bildu pasando por el alto el fuego
La banda terrorista Eta ha sido otro duro caballo de batalla para Zapatero. Es vox populi que la lucha antiterrorista ha sido la espinita clavada en el orgullo del presidente, que aspiraba a ser el jefe de Gobierno que acabara con el conflicto vasco. No ha podido ser.

El Partido Popular le ha acusado en reiteradas ocasiones de ser demasiado 'blando' con los terroristas y, a pesar del pacto existente entre Génova y Ferraz en esta materia, varios episodios han ensombrecido la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El pasado mes de enero, Eta anunciaba un alto el fuego indefinido. Entonces, muchos creyeron ver en la tregua un gesto de acercamiento de los terroristas al Gobierno para que relajara sus posturas sobre la rama política de la izquierda abertzale, que en esta ocasión se aglutinó entorno a Sortu.

La Justicia echó por tierra esta vía, aunque pronto surgió Bildu como formación gemela. A la segunda sí pudo ser y los radicales lograron presentarse a las elecciones autonómicas del pasado 22 de mayo, obtener casi 280.000 votos y entrar como fuerza más votada en la alcaldía de San Sebastián y en la Diputación de Guipúzcoa.

Pero quizás el asunto más turbio en materia antiterrorista ha sido el caso 'Faisán', en el que tres altos mandos de la Policía Nacional (Víctor García Hidalgo, Enrique Pamiés y José María Ballesteros) están implicados en un supuesto chivatazo a Eta. La instrucción está en la Audiencia Nacional y el juez Javier Gómez Bermúdez, magistrado afín al Gobierno y, sobretodo, a Rubalcaba, ha elevado el caso esta misma semana ante el Pleno del organismo judicial.

Si bien las detenciones de etarras se han ido sucediendo en los últimos años, hasta debilitar en gran medida el aparato logístico y militar de Eta, y la violencia callejera en el País Vasco ha remitido, la banda terrorista se resiste a desaparecer y periódicamente emite comunicados en los que renueva su intención de seguir luchando por la independencia del País Vasco.

Donde no ha dejado buen sabor de boca Zapatero ha sido entre las víctimas del terrorismo. De hecho, Marimar Blanco, hermana del asesinado Miguel Ángel Blanco y presidenta de la fundación homónima, denunciaba recientemente la "doble cara" que ha tenido en la lucha contra Eta.

Sin presencia en el exterior
Cuando José María Aznar abandonó la Moncloa, España era bien vista en el escenario internacional. Estados Unidos consideraba a nuestro país un aliado de primera fila y en la Unión Europea el voto español tenía mucho peso y era escuchado. Siete años después todo ha cambiado.

La retirada previsible pero no anunciada hasta última hora de las tropas españolas destinadas en Iraq enemistó a Washington y a Madrid. Zapatero y Miguel Ángel Moratinos, por entonces titular de la cartera de Exteriores hasta que fue sustituido por Trinidad Jiménez en octubre del año pasado, asistían a las reuniones internacionales sin que el presidente Bush y más tarde Obama les tuvieran en cuenta debido a la afrenta.

Con el paso de los años, y tras la asistencia de Zapatero, ateo reconocido, al Desayuno de la Oración y la comentada visita familiar a la Casa Blanca en septiembre de 2009, las relaciones se han descongelado un poco. En los últimos tiempos, Joe Biden, vicepresidente de EEUU, y Hillary Clinton, secretaria de Estado, han pasado por nuestro país.

Por su parte, lo más cerca que ha estado Obama de Madrid, que ha viajado en repetidas ocasiones a Europa para entrevistarse con Gordon Brown, Nicolas Sarkozy, David Cameron o Angela Merkel, fue en la visita de su mujer Michelle y una de sus hijas a un hotel marbellí.

La precaria situación por la que atraviesa la economía española ha provocado que los líderes europeos se hayan distanciado de Madrid y el peso que antaño disfrutaba nuestro país en Bruselas se ha evaporado. Además, la postura de Moncloa respecto a Cuba y el régimen de los Castro, notablemente diferente a la oficial del resto de socios comunitarios, tampoco ha ayudado. Una situación parecida a la que ocurre con Marruecos.

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