Los Lunes de El Imparcial

Manuel Pérez Ledesma y María Sierra (eds.): Culturas políticas: teoría e historia

RESEÑA

Domingo 31 de julio de 2011
Manuel Pérez Ledesma y María Sierra (eds.): Culturas políticas: teoría e historia. Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 2011. 370 páginas. 22 €

En ocasiones hay que poner orden. Muy evidente es esa necesidad en algunos campos de las ciencias sociales y humanas. Les hablo, concretamente, de la historia. Un saber en el que, en las últimas décadas, se ha vivido un florecer, en ocasiones fuera de quicio, de mil perspectivas analíticas y de su correspondiente correlato de propuestas teóricas. Que en el tramo final del siglo XX la historia social dio paso, o resultó fecundada, por la historia cultural de la política y de la sociedad es cosa sabida. De ahí a que proliferase el uso del concepto de “culturas políticas” no medió más que un breve lapso de tiempo.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a “culturas políticas”? Porque, tan cierto es que se usaba mucho como que, muchas veces, no se sabía muy bien con qué sentido preciso. El problema, como siempre en estos casos, en los que lo epidérmico de las modas oculta lo esencial de los debates, es que, tras dicha noción se amparaban, y siguen haciéndolo, enfoques que, como ejemplo y por ahondar en uno solo de los muchos terrenos en disputa, o bien parten de la consideración de los lenguajes políticos como meros reflejos de la experiencia social, o bien -lo que es sustancialmente distinto- entienden por tal el conjunto de supuestos y de categorías discursivas que subyacen a la acción política en un tiempo y un lugar determinados.

Este volumen colectivo, dirigido conjuntamente por los profesores Manuel Pérez Ledesma y María Sierra, ha venido, pues, a poner orden, a establecer un punto desde el que interrogarse con rigor. Lo hace, en una primera parte, con la colaboración de historiadores y sociólogos -dominio, el de la sociología, del que surge buena parte del instrumental teórico y de las nociones de uso habitual en la historia cultural- que cartografía y reivindica, de manera razonada, dicha perspectiva para el análisis de lo político. Tanto en España como, gracias a un capítulo específico, en los medios académicos latinoamericanos. La segunda parte del libro recoge una serie de estudios monográficos que se adentran, con solvencia y claridad expositiva, en las culturas políticas de la España contemporánea, con una atención especial a la problemática del patriotismo y del nacionalismo, así como al tronco liberal y republicano. No falta, finalmente, un certero análisis de ese complejo cruce de caminos en el que se encuentran, no siempre de manera desapasionada, las políticas del pasado, la historiografía y la política.

El lector de esta nota puede llegar a creer que se trata de una obra para especialistas. Lo es. Aunque también puede interesar al público culto, interesado por acercarse a la complejidad de las culturas nacionales, por aprehender los valores y los prejuicios que las conforman, las ideas y los símbolos que las expresan, las tensiones y los conflictos que se vislumbran cuando, de la mano de los autores respectivos, nos acercamos a ellas y a toda su capacidad explicativa. Al fin y al cabo, poner orden, si del pasado se trata, no está de más. Ni es responsabilidad exclusiva de los profesionales de su estudio. ¿No les parece?


Por Ángel Duarte