Economía

Más recortes y mayores impuestos para España

crónica económica

Domingo 31 de julio de 2011
Las medidas que no ha aplicado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, o las que ha aplicado de manera tardía, están lastrando la economía española. El devenir financiero del país pasa por la austeridad y los recortes, una fórmula que puede no ser suficiente.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha vivido alejado de la realidad económica desde el primer día. Luego veremos qué podía haber hecho y qué consecuencias habría tenido para nuestro crecimiento y para el empleo. Pero la cuestón es que sólo ha rectificado obligado por las circunstancias y por los líderes de otros países (la UE, EEUU e incluso China), que lo ha hecho sólo a medias y que todavía nos quedan muchas medidas por adoptar.

No esperen ninguna hasta bien entrado 2012. Tenemos elecciones el 20 de noviembre y Zapatero no tomará ninguna medida impopular, que le restaría posibilidades electorales al candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Previsiblemente, las elecciones las ganará Mariano Rajoy. La cuestón está en si el PP obtendrá una mayoría absoluta, o se quedará a las puertas. Con mayoría absoluta podrá hacer verdaderas reformas. Vamos, que tendrá que hacerlas, porque la realidad se las impone. Hasta comienzos de 2012 no se constituirá el nuevo gobierno. Pero si no lo logra, tendrá que pactarlas con algún grupo; previsiblemente, CiU. Más retrasos.

Pero insisto en que tenemos todavía varias medidas pendientes. No es la última una verdadera reforma del mercado de trabajo que, con dos tímidos cambios aprobados por el Gobierno y el Parlamento, todavía no se ha producido. Pero hay más. El Fondo Monetario Internacional ha pedido al gobierno varias cosas. En primer lugar, que deje de ir de optimista antropológico por el mundo, porque no puede seguir aferrado a sus ilusorias previsiones.

En su última nota de información pública sobre España, reconoce que “cumplir los objetivos (sobre el déficit) será complicado”. Consiera que “las autoridades españolas respondieron a los retos económicos con un fuerte y amplio abanico de políticas” que ayudaron a “reforzar la confianza del mercado”. Pero cree que se basan en “proyecciones macroeconómicas relativamente optimistas y en que los gobiernos regionales cumplan sus objetivos de déficit”. Es decir, que si el Gobierno fuese más realista con la situación, se vería obligado a reconocer que necesita medidas más duras para alcanzar los niveles de déficit a los que se ha comprometido. De hecho, de seguir así las cosas, dice el FMI, España terminará 2011 con un déficit del 6,2 por ciento, 2012 con el 5,1 y 2013 con el 4,3 por ciento. Eso es muy lejos del 6,0, 4,4 y 3,0 por ciento que ha previsto el Gobierno.

Dos décimas en 2012 pueden parecer poco, pero son lo suficiente para que el mercado se dé cuenta de que España no es un país serio, que no se compromete con sus objetivos de déficit, y por tanto que la deuda española no es de fiar. Lo advirtió hace meses el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y lo recogimos en estas crónicas.

Como los datos de déficit de 2011 no se conocerán hasta febrero, con el nuevo gobierno recién estrenado, Zapatero no se ve en la necesidad de alcanzar ese 6 por ciento. ¿Qué habría de hacer ahora el Gobierno? O, dicho de otro modo, ¿qué tendrá que hacer dentro de seis meses, corregido y aumentado, el nuevo gobierno?

Dice el FMI: “Tomando en consideración los riesgos derivados de la perspectiva de un crecimiento potencialmente más bajo y la necesidad de acumular 'colchones' para amortiguar la parte de las regiones potencialmente rezagadas, serían necesarias medidas adicionales equivalentes a un 2 por ciento del PIB, en términos acumulados hasta 2014, para cumplir los objetivos”. Son estas:

En primer lugar, subir el “nivel del IVA todavía relativamente bajo”. Un IVA del 21 por ciento no nos lo quita nadie. También pide impuestos especiales más altos. Pero una subida de impuestos no tiene grandes efectos recaudatorios sin crecimiento, y de nuevo el FMI cree que las previsiones del Gobierno son optimistas. El equipo de Zapatero cree que creceremos un 1,3 por ciento este año y un 2,3 en 2012. Y el FMI, un 0,8 este año y un 1,6 el que viene. Y eso que el FMI es más optimista que la media de las previsiones efectuadas por multitud de instituciones, que apunta a un 0,7 por ciento este año y un 1,1 en 2012.

Hay que favorecer el crecimiento y el empleo, y por eso hay que acabar con las “rigideces arraigadas” en el mercado laboral y lograr “una mayor descentralización de las negociaciones colectivas”. Es decir, ya lo hemos apuntado varias veces, acabar con las negociaciones colectivas, como en Alemania o Estados Unidos. Es más, el FMI considera (lo lleva advirtiendo décadas) que las prestaciones por desempleo son demasiado altas y habría que recortarlas.

Por otro lado hay que seguir recortando el gasto público. Y por ello cree que España debe paralizar las inversiones públicas y reducir aún más la nómina de los funcionarios.

No teníamos porqué pasar por estas fatalidades. Una nota del banco francés Natixis muestra que hasta 2007 el efecto crowding out de la deuda pública ha sido limitado. ¿Qué quiere decir esto? Crowding out se refiere al hecho de que el gasto del Estado se posibilita porque éste acapara recursos que dejan de estar en manos privadas. Como los recursos son escasos, lo que devora el Estado no lo puede utilizar la sociedad. ¿Por qué no hay crédito en España al sector privado? Porque lo fagotiza el Estado. En los últimos años, pero hasta 2007, este efecto ha sido parejo en los países europeos y, en general, en los desarrollados. Pero desde entonces, sigue la nota de Natixis, la evolución ha sido distinta: “La crisis en los países del sur de Europa y los problemas de las finanzas públicas de los Estados Unidos han tenido ahora, por el contrario, fuertes efectos crowding out: Los países que tienen altos déficit o unos ratios de deuda están afectados negativamente por unos tipos de interés altos que ahogan la demanda privada. Ello proveerá de un alto premio en términos de crecimiento para los países que han llevado una política fiscal cautelosa desde 2007”. ¿Y qué país partía en 2007 de una posición privilegiada para mantener una política fiscal sana, darle un desahogo a la financiación privada y lo ha arruinado todo? Sí, es España. Si Rodríguez Zapatero hubiera aprovechado los buenos años para reformar el mercado de trabajo y reformar el gasto público y especialmente el de las Autonomías, sólo con eso, habríamos evitado lo más duro de la crisis, estaríamos creando empleo y seríamos un país más atractivo para la inversión. Lo peor de Zapatero no es que negase la crisis, sino que su ignorancia le impidió primero reconocerla y luego tomar las medidas oportunas.

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