Opinión

El cartero llamaba tres veces...

Antonio Meza Estrada | Martes 02 de agosto de 2011
Hace ya algunos años que disfrutábamos del dicho muy norteamericano de que “… el cartero toca tres veces”, aludiendo precisamente a que estos servidores públicos llegaban a nuestros hogares a entregar la correspondencia y para convocar a los residentes tocaban el timbre de casa o bien la puerta en tres ocasiones. Caso contrario, depositaban los sobres y demás por debajo de la puerta o bien en un receptáculo o buzón, si se disponía de él.

Sin embargo, el crecimiento astronómico de la mensajería electrónica –por la red de Internet y los teléfonos móviles-, amenaza severamente la existencia del servicio postal en uno de los países de mayor movimiento, como lo es Norteamérica.

El volumen de piezas manejadas por ese servicio ha disminuido drásticamente en lo que va de la década, pasando de 103.7 mil millones de cartas primera clase en el año del 2001, a sólo 78.2 mil millones, es decir en diez años disminuyó más del 20%.

El director del Servicio Postal ha declarado que además de la disminución de piezas y por consiguiente de ingresos, los costos de operación se han
multiplicado, haciendo incosteable el servicio y debiendo subsidiarlo los contribuyentes con miles de millones de dólares cada año. Esta última situación es particularmente peligrosa, sobre todo ahora que el control presupuestal de esa nación está en manos del partido republicano –aquel que se caracteriza por la divisa de menos gobierno, más sociedad y por lo tanto, menos impuestos y menos gasto público-. Pues los diputados al Congreso Federal han advertido al director de correos de la disminución de subsidios públicos para el servicio de correos.

Como en todo rubro de operación burocrática –palabra que produce escalofríos y resquemores a los gobernantes liberales-, el mayor costo se va en pago de salarios y prestaciones, así como en la necesaria reserva para pensiones y jubilaciones de los trabajadores.

Ante esta situación, el Director de Correos norteamericano ha declarado, que la primera medida para eficientar sus menguados presupuestos, será suspender el servicio de distribución de correo los sábados. Y al paso que va, seguramente en fecha venidera, habrá de distribuirse el correo, solamente tres veces por semana.

De allí que hemos pasado del anecdótico cartero que tocaba tres veces la puerta, a aquel que lo hará también tres veces, pero ahora por semana.

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