La prima de riesgo está disparada. O el Gobierno hace algo al respecto o la velocidad que tomen las cosas puede pillarle al candidato Rubalcaba a contrapie. No es descartable una intervención de nuestra economía antes del 20 de noviembre.
Como señala
Richard Posner, juez y premio
Nobel de Economía, EEUU tiene un problema a corto plazo, otro a medio y aún otro a largo plazo. El problema a corto plazo era la elevación del nivel de deuda, y lo ha solventado. El del largo plazo es el problema del gasto comprometido sobre todo en beneficios sociales para los mayores y que implica un gasto creciente no discreccional.
Por su parte, el de medio plazo es la
crisis económica. No lo hemos traído aquí, pero los datos de crecimiento de la economía estadounidense en el segundo trimestre han sido muy
decepcionantes y han provocado agrios comentarios en todo tipo de foros. Creció un
1,3 por ciento interanual anualizado. Y los datos del primer trimestre (en los mismos términos) se rebajaron al 0,4 por ciento. Son las preocupaciones por la zozobrante recuperación estadounidense lo que ha hecho tambalear a los mercados. El
Ibex cayó este lunes un 3,24 por ciento. Este martes, un 2,18 por ciento hasta los 9.114,90 puntos. Es una caída del
9 por ciento en siete días. Tenemos que remontarnos un año para encontrar cotas tan bajas.
Y lo que es peor: la prima de riesgo superó este lunes los
400 puntos. Ya explicamos en estas crónicas el significado de esa cifra: Si se mantiene en los 400 o por encima durante más de un mes, la
intervención puede llegar a ser inevitable. La UE ya lo ha descartado rotundamente, lo cual es para echarse a temblar.
Zapatero, como siempre, tirando balones fuera: La culpa está en el mal crecimiento de EEUU. Pero él tendrá que hacer algo para atajar esta nueva oleada de desconfianza porque no aguantará así hasta noviembre. Y si tomar medidas impopulares le resta opciones electorales a Rubalcaba, ¿Qué será de su candidatura con el país intervenido por la UE y el FMI? ¿Lo permitirá Zapatero, él, que está más preocupado por cómo le juzgue la historia que por el resultado de las próximas elecciones?
Tiene un balón de oxígeno que puede verse como inesperado, pero que conocen bien los lectores de estas crónicas:
China. El gigante asiático ya dijo en su momento que no dejaría caer a Europa. Y ya
sólo el rumor de que podría comprar títulos de deuda española ha frenado la prima de riesgo en los 400. Pero ni la acudalada y ahorradora China podría detener una sangría provocada por la desconfianza hacia nuestras cuentas. Zapatero tiene que actuar. Y tiene que hacerlo
con claridad y ya. Este martes ha perdido un día.
Mientras, se acumulan las
malas noticias sobre la economía estadounidense: el gasto de los consumidores cayó en junio por vez primera desde septiembre de 2009. Por otro lado, el
ISM del sector manufacturero cayó en julio hasta el nivel más bajo desde... septiembre de 2009. Sí, estamos en ese punto, en el que ya se vuelve a hablar de recaída en la recesión. Pero eso ya lo venimos anunciando aquí desde hace meses.
Y lo prometido es deuda. Finalmente se ha aprobado el plan para la deuda de los Estados Unidos. Que era mucho más fácil de lo que han querido hacer ver lo demuestra el hecho de que los planes demócrata y republicano eran, en verdad, muy parecidos. Sólo la exigencia republicana de aprobar una
Enmienda a la Constitución que obligase a presentar presupuestos equilibrados las diferenciaba. Y, al final, ni eso, pues los republicanos han renunciado a esa Enmienda. ¿Cuáles son las claves del acuerdo?
Ampliación del techo de deuda. Estaba en los 14,3 billones de dólares, y se amplía en
2,1 billones, lo que da un respiro sólo hasta 2013. Curiosamente hasta después de las
elecciones presidenciales de 2012. El efecto perverso de este punto del acuerdo es que el techo de deuda pierde toda su fuerza. Y siempre que el Gobierno federal ha solicitado una ampliación del nivel de deuda en los últimos 60 años, lo ha conseguido, excepción hecha de mediados de los 90', aquéllos años que encumbraron a Newt Gingrich con su “Contrato con America”. Si los mercados saben que los políticos lo ampliarán cuando les sea necesario, no cumple más función que la de concienciar periódicamente a los electores del nivel de deuda que soportan.
Reducción del déficit. Un plan que se extiende por un período de 10 años. Este acuerdo se basa, a su vez, en varios puntos. A) Una reducción en el
gasto militar de 350.000 millones de dólares. Con las retiradas de Irak y Afganistán, esta reducción es casi automática y sin coste adicional ante la opinión pública. B) Un
ahorro adicional de 900.000 millones en gastos domésticos que no se consideren imprescindibles. Es todo un problema para Obama, porque aunque tendrá que especificarse esa reducción seguramente afectará a partidas muy queridas para el presidente, como las energías renovables o las infraestructuras. C) Antes de 2013 tiene que aprobarse un
recorte del déficit de al menos 1,2 billones de dólares. D) Además se crea un
comité bipartidista (uno más) que tiene que elaborar un plan para reducir el déficit en 1,5 billones de dólares. Deberá presentarse ante el Congreso antes del 23 de diciembre de este año. Que esa fecha coincida con el santo de las Victorias es pura coincidencia.
Además de eso, los dos partidos se han comprometido a imponer
dos reformas que ambos rechazan: La del sistema fiscal para aumentar los ingresos (con los republicanos en contra) y la de los programas sociales para que sean más baratos y efectivos (con los demócratas en contra).