RESEÑA
Domingo 07 de agosto de 2011
Tahar Ben Jelloun: La primavera árabe. Traducción de Malika Embarek López. Alianza. Madrid, 2011. 147 páginas. 12,50 €
Durante las fechas en las que en Occidente disfrutábamos de las Navidades del año 2010, con todo lo que ello implica, en el norte de África, empezando por Túnez con la Revolución del jazmín, se iniciaba lo que se ha dado en llamar “la primavera árabe”. Desde Europa y desde el resto del Mundo, se miraba con incredulidad los acontecimientos que se estaban desarrollando en la costa meridional del Mediterráneo.
Tahar Ben Jelloun, escritor marroquí de fama internacional, nos relata en este breve libro los aspectos más fundamentales de estas revoluciones, dándonos a conocer los rasgos fundamentales de los jefes de cada uno de los Estados que se han visto inmersos en estas revueltas. A lo largo del relato encontramos desde detalles de carácter histórico, como son las llegadas al poder de Ben Ali, Mubarak y Gadafi, hasta rasgos mucho más personales de estos dictadores. Todos ellos con la característica común de haber sometido al férreo yugo de su poder a los habitantes de éstos países árabes. En el momento de redacción del libro los casos más famosos eran los de Túnez, Egipto y Libia. Los dos primeros por la inmediatez con la que regímenes, con más de treinta años de raigambre, habían sido depuestos por las protestas de los pueblos que dominaban. El tercero debido a la intervención internacional apoyando a los rebeldes atacados de modo cruento por el ejército a las órdenes de Gadafi.
Pero el autor no se olvida de Yemen, Argelia, de su propio país, Marruecos, o Siria. Explicando breve y concisamente las razones por las que estos gobiernos no han sucumbido a las protestas populares con la velocidad que Egipto y Túnez. Por desgracia, las palabras de Tahar Ben están siendo proféticas, ya que anticipa la cruenta represión que, en la actualidad, estamos observando en Siria, donde la población civil, que protesta exigiendo su libertad personal y la de su país, está siendo masacrada por aquellos que temen perder el poder, y lo que más les preocupa, que, en algún momento, la comunidad internacional les haga pagar por todas las tropelías que han cometido.
Poca gente sabía y sabe ubicar en el mapa la ciudad de Sidi Buzid, unos pocos saben quién era Mohamed Buazizi, pero lo que pasará a las páginas de los libros de Historia es que este humilde tunecino, vendedor ambulante de fruta y verdura, al prenderse fuego a lo bonzo, fruto de la desesperación y de la humillación, desencadenó la mayor revuelta en el mundo árabe, traspasando fronteras. Desde su ciudad natal hasta Damasco, sin que la distancia geográfica haya podido pararlo. En estos tiempos en los que la información fluye casi con la misma inmediatez con la que se producen los acontecimientos, en los que los que jóvenes de diferentes países pueden comunicarse con un solo clic, la libertad llama a las puertas de las naciones en las que la libertad lleva coartada décadas, con una fuerza imparable.
Por Jorge Pato García
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