Al Asad lo justifica
Domingo 07 de agosto de 2011
El Ejército sirio lanza este domingo una dura ofensiva sobre las ciudades rebeldes de Homs (centro) y Deir al Zur (norte), que incluye el bombardeo con carros de combate sobre algunos barrios y la utilización de armamento pesado.
Al menos 42 personas murieron este domingo en una ofensiva lanzada por el Ejército sirio contra las ciudades de Deir al Zur (noreste) y Haula (provincia de Homs, en el centro), afirmó a Efe un portavoz de los Comités de Coordinación Local, Mohamed al Abdalá.
Al Abdalá explicó que 38 personas fallecieron en Deir el Zur, donde los hospitales privados han sido obligados a cerrar y uno público ha sido rodeado por las tropas, y las otras cuatro murieron en Haula.
Por su parte, el grupo opositor La revolución siria contra Bachar al Asad, informó de que el número de personas fallecidas en Haula alcanza las 16 personas, entre ellas cuatro mujeres y un niño.
El portavoz de los Comités denunció, además, que la electricidad, el agua y las telecomunicaciones están cortadas en Deir al Zur, que según él, "vive en una catástrofe". Los habitantes de esta ciudad han tenido que enterrar a dos personas de las que murieron hoy en un parque público, ya que no han logrado llegar al cementerio. Según Al Abdalá, hay redadas de detenciones y muchos francotiradores apostados en los edificios de Haula y Deir al Zur.
Los Comités de Coordinación Local informaron también, a través de su página en Facebook, de la muerte de otras cuatro personas por disparos durante un funeral en Idleb (norte). Además, numerosas personas resultaron heridas por disparos en esta misma ciudad, informaron los Comités, que no precisaron la cifra de éstos. Mientras, en la ciudad de Deraa, en el sur, se han registrado varias detenciones, añadió el grupo opositor.
El secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Arabi, pidió a las autoridades sirias que se acabe con todos los actos de violencia y con las ofensivas militares para así evitar el derramamiento de sangre de civiles. En un comunicado, Al Arabi condenó por primera vez la represión de las fuerzas de seguridad sirias de las protestas contra el régimen de Bachar al Asad, que se ha recrudecido desde el inicio del mes de ramadán y hoy ha causado varias decenas de muertos.
El dirigente de la organización panárabe, con sede en El Cairo, expresó su profunda preocupación por "el deterioro de la situación en Siria debido al aumento de la violencia y de las operaciones militares en distintos puntos del país".
El presidente de Siria, Bachar al Asad, aseguró, por su parte, que es un "deber del Estado" proteger la seguridad de sus ciudadanos y actuar contra los "delincuentes que violan la ley" en su país. Al Asad hizo estas declaraciones tras reunirse en Damasco con el ministro libanés de Asuntos Exteriores, Adnan Mansur, según la agencia oficial siria Sana, en un día en que el Ejército sirio ha intensificado su ofensiva sobre las ciudades rebeldes de Homs (centro) y Deir al Zur (norte).
El presidente dijo que el Estado tiene la obligación de actuar frente a los "delincuentes que violan la ley, cortan carreteras, cierran ciudades y aterrorizan a las familias", para, de ese modo, "proteger la seguridad y la vida de sus ciudadanos". Desde el inicio de las protestas contra el régimen el pasado marzo, las autoridades sirias han difundido la tesis de que las manifestaciones son obra de grupos terroristas y de alborotadores, teledirigidos desde el exterior del país en una conspiración para desestabilizar Siria. Además, Al Asad destacó que su país "continúa en el camino de las reformas con pasos firmes".
En la reunión abordaron también la situación en Líbano con el nuevo Gobierno, y, según Sana, Mansur expresó al líder sirio "el rechazo total de su país a las tentativas de injerencia externa en los asuntos internos de Siria".
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