Lunes 08 de agosto de 2011
Desde que comenzaron las protestas en Siria, se estima que casi 1.800 personas podrían haber perdido la vida a manos de las fuerzas de seguridad. Una cifra tan atroz como la represión que Bashir al Assad está llevando contra su propio pueblo sin que nadie hasta ahora haya sido capaz de pararle los pies. Las sanciones de la Unión Europea y de Estados Unidos no hacen mella alguna en unos dirigentes que se saben impunes por las circunstancias geopolíticas que envuelven al país.
Siria ha contado siempre con dos aliados como Rusia e Irán, cuya oposición a que se condene al régimen de Damasco ha sido casi insalvable. Con todo, parece que Dimitri Medvedev ha empezado a distanciarse de Al Assad, lo cual podría invitar al optimismo, aunque con muchas reservas. Ayudaría bastante, en cambio, un posicionamiento claro de la Liga Arabe contra el genocidio que está practicando el actual gobierno sirio. Una Liga Arabe que ha perdido la poca credibilidad que podía aún tener a raíz de su confusa postura en las revueltas de la llamada “Primavera Arabe”. Cientos de musulmanes inocentes están siendo masacrados si piedad, y todavía no se sabe nada de este organismo ¿A qué esperan?
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