crónica política
Miércoles 10 de agosto de 2011
A casi una semana de la llegada a Madrid del Papa Benedicto XVI para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud los movimientos contra la visita cobran cada día más fuerza. Los grupos “laicos”, anticatólicos y contrarios a la Iglesia mantienen su provocación y se niegan a aceptar el cambio de recorrido de la manifestación convocada para el próximo 17 de agosto, tal y como había decidido la Delegación del Gobierno para evitar posibles incidentes. Izquierda Unida se ha sumado “a la movida” y ha llevado el asunto al Parlamento.
Analistas políticos consultados por “El Imparcial” señalan que “era de esperar que tras los últimos meses de movimientos sociales y con la calle tomada por los indignados y grupos radicales, la visita del Papa fuera aprovechada por estos colectivos para seguir manteniendo la tensión”. Si la última visita de Juan Pablo II a Madrid, o la de Benedicto XVI a Valencia, no tuvieron contestación social, determinados grupos que forman parte del movimiento de los “indignados” no van a desaprovechar la ocasión para “seguir haciendo ruido, con el altavoz que supone la presencia de un Papa para tener una mayor repercusión internacional”.
Los convocantes de la manifestación del 17, el anterior a la llegada de Benedicto XVI se han negado a cambiar el recorrido de la misma, tal y como les había solicitado la Delegación del Gobierno, que en ningún caso la prohibido. “El paso por la Puerta del Sol es innegociable hoy día, porque después de haberla abierto a las asambleas del 15-M no hay motivo para que no podamos pasar por ahí”, según han señalado los firmantes de la solicitud de la marcha, Europa Laica, AMAL y Redes Cristianas.
“Parece claro, si no lo era ya, que el movimiento de los indignados es un movimiento completamente antisistema”, señalan las fuentes consultadas. “Da lo mismo la crisis económica, la visita del Papa o el resultado de un partido, el caso es protestar”, señalan las mismas fuentes. “Lo que en principio fue una corriente que llegó a despertar la simpatía de buena parte de la población, ha ido degenerando para convertirse en la protesta por la protesta, sin aportar una sola solución”.
Gaspar Llamazares, “especialista en subirse al carro de estos movimientos”, ha registrado hoy en el Congreso una pregunta sobre los motivos del Gobierno para cambiar el itinerario de la marcha del dia 17. En el escrito, el diputado de IU afirma que los convocantes quieren mostrar su desacuerdo “a esa forma de visitar un país a costa de los impuestos de toda la ciudadanía, como si se tratase de un jefe de Estado”. “Quizás Llamazares no recuerde que el Papa es el jefe del Estado vaticano y que su presencia en Madrid ha convocado a más de millón y medio de jóvenes que quieren seguir su mensaje”, recuerdan las fuentes consultadas.
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