Opinión

El Barça

Miguel Ors | Jueves 03 de abril de 2008
La Champions. ¿Hay que estar con el Barcelona? Usted que me lee, no sé; yo sí. La Champions es Europa y me gusta que en Europa triunfen los equipos españoles, sean catalanes o vascos. Como decía el gran don Miguel de Unamuno, ante todo España. Hasta el chiquilicuatre Carod-Rovira, quién podía imaginarlo, ha dicho que Cataluña es España. Carod, el sedicioso e independentista, cuando le conviene, como ven, dice que Cataluña es España. ¡Dios de los cielos, qué personajes tan infaustos e insubstanciales produce también España!

Me gustaría que el Barcelona llegase a la final de la Champions y celebraría en el corazón que la ganase. ¿Imposible? ¿Ensoñación? ¿Utopía? Hoy sí; pero ni es imposible, ni es ensoñación, ni es utopía. El Barcelona, en calidad individual, sin dudarlo, es mejor que el Arsenal, el Liverpool y los otros. Lo es. Lo es. Lo que le pasa al Barcelona es que ha perdido la fe, la fe es voluntad y la voluntad es fe. Lo de Rafa Nadal en tenis. Nadal es un formidable embalse de fe, y a Blake, ayer, le ganó por fe, y Blake, qué paradoja, perdió por falta de fe. El deporte es un complicado compuesto de muchas cosas: técnica, tal vez la primera cosa, tenacidad, voluntad de victoria (fe) y velocidad. ¡Velocidad!

El tiquitaca es el pulgón del fútbol español. El tiquitaca es la garrapata del fútbol español. El fútbol vibración es lo del Arsenal y el Liverpool: toma y daca, daca y toma. Si el Barcelona que, insisto, es muy superior técnicamente a todos, cambia el tiquitaca por el toma y daca e imprime velocidad (su tremenda carencia) a su juego, ¡claro que puede ganar la Champions! Yo ni lo dudo. Fe, velocidad y toma y daca.

-Es usted un iluso -me dijeron ayer en un foro por decir esto.

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