Policía y Guardia Civil detectan que la banda mantiene su actividad habitual
Jueves 11 de agosto de 2011
El Gobierno contempla en su agenda el anuncio más esperado de Eta. Antes del 20 de noviembre, los terroristas abandonarían de forma definitiva la violencia, a tenor de conversaciones interceptadas en prisión a las que accedió El País y del convencimiento de distintos miembros del Ejecutivo, que reconocen la llegada de Bildu a las instituciones como un paso atrás en el País Vasco pero otro adelante para que la banda firme su defunción, una vez logrado que su voz sea escuchada y con información y dinero suficientes para extender el mensaje independentista.
Sin embargo, ninguna de las informaciones que mencionan este hecho especifica qué haría a la opinión pública creer a los asesinos. Javier Arenas afirmó recientemente que "no es lo mismo el fin de Eta que la derrota del terrorismo". Coinciden con el dirigente del Partido Popular los portavoces del Sindicato Unificado de Policía (SUP) y de la Confederación Española de Policía (CEP), que no entenderían un anuncio que no incluyera la entrega de las armas y la personación de los fugitivos en las comisarías.
Hoy por hoy, informa José María Benito (SUP), "no hay nada que haga pensar que Eta va a dejar la violencia". En declaraciones a EL IMPARCIAL, Benito argumenta que la banda permanece en la clandestinidad, que sigue adquiriendo material informático o que, como aporta Lorenzo Nebreda (CEP), no ha pasado ni una semana desde el robo del último vehículo, sin pasar por alto que se hallan zulos con armamento y material explosivo.
El representante de SUP pone de relieve la reivindicación de acercamiento de presos de Bildu. En su opinión, Eta no se extinguirá sin antes haberse asegurado la presencia de sus reclusos en cárceles próximas a sus domicilios, hecho que depende del Gobierno. Por su parte, Nebreda destaca que la organización no suele quedarse de brazos cruzados ante unas elecciones generales y que forma parte de su estrategia no pasar inadvertida, una vez presente en la política vasca y haciendo suyo el éxito electoral de Bildu.
Por tanto, cabe hacerse preguntas más allá de si habrá o no anuncio de disolución. Los hechos evidencian que un grupo terrorista mantiene sus prácticas habituales, salvo, en los últimos tiempos, el asesinato, en lo que las fuentes policiales consultadas califican de "tregua coyuntural". Habrá o no noticia, pero los datos conducen a pensar que nada acabará.
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