Cultura

Concierto en la catedral románica más antigua de España

crónica cultural

Jueves 11 de agosto de 2011
En Roda de Isábena (Huesca) ha tenido lugar un concierto de órgano y trompeta dentro del Festival de la Ribagorza. Además, exposición de retablos italianos desde el siglo XIII hasta finales del siglo XV, Devotion by Design, en la National Gallery de Londres, hasta el 2 de octubre. Por Jacinta Cremades


Un pueblo de veinte habitantes, en la cumbre de una montaña pirenaica, enfrente al Turbón, así es Roda de Isábena, en la Ribagorza aragonesa, que alberga en sus cuatro calles mal contadas una catedral románica del siglo XI, una torre romana, un claustro y un palacio episcopal. Del Palacio salió Ramiro, el obispo de Roda, para reinar en Aragón bajo el nombre de Ramiro Segundo ‘El Monje’. Casó a su hija Petronila, habida con Inés de Poitiers, con el Conde de Barcelona, según la fórmula aragonesa del derecho aragonés del casamiento en casa que transformó a Ramón Berenguer en hijo de la casa de Aragón.

Qué decir de la acústica en esa catedral. El órgano, del siglo XVII, está en perfecto estado y fue tocado anoche por Maite Aranzabal acompañada por el trompetista americano Gary Dilworth. Es de esas pequeñas sorpresas culturales que ofrece el verano, esté uno donde esté. Un concierto original en el que se tocaron varias piezas de Larrañaga, Fauré, Granados o Donostia. El órgano sonó en algún momento como una gaita. El concierto fue alternando movimientos alegres con algunos más melancólicos.

Si nos vamos hasta Londres, en la National Gallery podremos ver la exposición Devotion by Design, que pertenece a un nuevo ciclo de exposiciones centrada en retablos italianos desde la Edad Media hasta el Renacimiento. Autores como Piero della Francesca, Andrea Mantegna, Carlos Crivelli, Il Sassetta, están expuestos hasta el 2 de octubre. El montaje se ha hecho de forma muy inteligente y consigue situar estas obras de devoción en su contexto inicial al evocar las iglesias para las cuales fueron creadas. Una de las salas, por ejemplo, imita una iglesia renacentista con música de la época, la cruz del altar, velas y otros motivos litúrgicos típicos de ese periodo para dar la sensación de encontrarse ante un retablo en un espacio sagrado del siglo XV.

Asimismo, se estudia a través de los más de cuarenta retablos expuestos la vida de estas obras desde el momento en el que solo tenían una función litúrgica y de enseñanza hasta que se convirtieron en objetos raros buscados por los coleccionistas. La exposición y las diferentes conferencias que se han organizado alrededor de ellos centran su interés también en la compleja red de relaciones que se desarrollaba a partir del encargo de un retablo: las negociaciones entre los mecenas, que podían ser religiosos, individuos o entre la comunidad monástica para la que se realizaba el retablo. Un recorrido muy interesante y olvidado que nos recuerda que estas obras que tuvieron en un principio una función exclusivamente informativa y por ser únicas y pocas su valor fue poco a poco disparándose.

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