Opinión

No sin mi radio 3

Mayte Ortega Gallego | Martes 16 de agosto de 2011
No tengo ninguna vinculación con la cadena de radio que me impulse a lanzar parabienes ni he sido patrocinada para tal fin. Soy sólo una simple mortal que escucha casi a diario esta emisora y descarga ocasionalmente alguno de sus podcasts. Y como se canta lo que se pierde, te das cuenta cuando no tienes la posibilidad de oírla, qué de ruido, y digo literalmente ruido hay en otras emisoras. Algunas de ellas, sin citar, pero de sobra conocidas, sirven bien para que pedalees con un poco más de ímpetu en el gimnasio, ímpetu y cadencia por aquello del ritmo machacante.

No es fácil pedalear con radio 3. No voy a generalizar con los programas, pero la mayor parte de ellos invita más directamente a sentarte, mirar por la ventana o emprender un viaje largo por carreteras secundarias. Confieso que tengo mis preferencias: en general los espacios que empiezan por “Hoy”, como “Hoy empieza todo” y “Hoy programa”. El adverbio temporal actúa como un cinturón que ciñe con fuerza las frases, pero va dejando de tener sentido en una época en la que escuchamos los programas un día, una semana o un mes después. No es importante en “Hoy Programa” en donde un invitado cada semana elabora el programa según sus gustos musicales explicando con más o menos gracia la causa de su elección. Para mí se ha convertido en un recopilatorio de gente que me invita a escuchar música y que relata por qué escucha algo y a qué le recuerda. Recomendable.

No conozco todos los programas, así que ni los citados ni los omitidos se ofendan, por favor. Pero ya han logrado hacer en mí una educación sentimental. Puedo decir: “Yo escuchaba Diálogos 3 y a Trecet - no podía creer por entonces que también fuese locutor en los partidos de baloncesto. No entiendo por qué, pero esta reflexión forma parte del malditismo inherente sólo apto para idiotas. Se me pasó, afortunadamente. Decía que yo le escuchaba y gracias a él, acudí a ver a grupos tan “súper-ventas” como Hedningarna o Alasdair Fraser. Y qué decir cuándo se aceptaban llamadas en directo y la gente simulaba preguntar por algo y enseguida gritaba: “¡Que vuelva Trébede!”. Al locutor sustituto le tenían frito, pero es que Iñaki Peña tenía mucho tirón.

Radio 3 sigue teniendo sus momentos estelares como el buzón de Siglo XXI, en el que generalmente hay mejores titulares que en la prensa. Y probablemente otro gran momento es la despedida de Juan de Pablos: “"Forza, saluti a tutti, bacioni, auguri, in bocca al lupo, arrivederci e a presto pino!" Confieso haber deambulado a veces en el coche para escucharlo hasta el final. Yo también, como sugiere un ínclito presentador de Radio 3, propongo la canonización del presentador de Flor de Pasión.

TEMAS RELACIONADOS: