Luis María ANSON | Miércoles 17 de agosto de 2011
Gran artículo, hoy, de Ignacio Ruiz Quintano en el diario ABC. Humor, cultura y sagacidad mezclados hábilmente en la aguas de la actualidad. “… en este tranvía cremallera –escribe Ruiz Quintano- que es la democracia liberal (unos suben y otros bajan), la derecha está para llenar la hucha, y la izquierda, para vaciarla”.
Salvo algunas excepciones así es en toda Europa. Aznar recibió la hucha vacía, el déficit en alza, la deuda disparada, la seguridad social en quiebra, el paro en ebullición. Lo arregló todo y dejó una herencia sólida a José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente dadivoso se juergueó en unos años la suculenta herencia recibida y deja a su sucesor una hucha vacía, escuálida y fracturada. Recuerdo que la izquierda portuguesa dilapidó los ahorros de Salazar en tres o cuatro años, convirtiendo a Portugal en el país más divertido y riente del mundo. Claro que aquellos polvos engendraron estos lodos.
En España, solo Ruiz Gallardón no ha querido someterse a la norma resumida por Ruiz Quintano y ha hecho con los dineros públicos lo que hubieran hecho los socialistas: gastarlos a manos llenas, acumulando deudas e incertidumbres. A Mariano Rajoy le tocará, en fin, reparar la economía del derroche y el despilfarro e introducir en la hucha vacía las monedas del ahorro y la austeridad. Todo ello con el permiso de Rubalcaba que negocia con frenesí y cautela sus alianzas con los partidos periféricos para sorprender a un PP que cree estar instalado ya en la mayoría absoluta.
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