La despedida del Papa es noticia de portada en todos los diarios, si bien no es la principal en El País y en Público en contraposición con ABC y La Razón, en los que es la única información de primera, haciendo incluso los dos diarios portada doble. Las distintas informaciones sobre la posible caída del régimen de Gadafi y las detenciones de sus hijos son noticias que aparecen destacadas en los periódicos este lunes.
El País dedica poco espacio a la despedida del Papa, que titula en una columna lateral que “España puede progresar sin renunciar a su alma católica”, porque abre a cuatro con foto con que “Los rebeldes entran en Trípoli tras caer las últimas defensas de Gadafi” y apuntar que los opositores aseguran haber capturado a tres hijos del dictador. También lleva a su primera que “Eta condiciona su final a que Sortu sea legal y a ventajas para los presos” y que “La economía española vende por primera vez a Europa más de lo que importa”.
El País califica de exitosa la visita del Papa: “La diplomacia del Vaticano cometería un error si creyera que lo que se ha vivido en Madrid, sin duda un éxito de participación como pocas veces puede verse, es el anticipo de la supuesta normalidad que se establecería de producirse un cambio político en España. Los excesos de cualquier signo pueden traducirse en excesos de signo contrario. Porque la denostada frase ‘España ha dejado de ser católica’ no se refería a que los españoles hubieran dejado de creer, sino a que el Estado había renunciado a tener un credo oficial. Precisamente para que los españoles pudieran creer en libertad, o no creer. También en libertad”.
El Mundo señala con foto que “El Papa clausura la JMJ con la mayor misa celebrada en España” y apunta que reúne a un millón y medio de fieles en el acto más numeroso de su pontificado y recuerda a los jóvenes que “no se puede seguir a Jesús” fuera de la Iglesia. También, “Los rebeldes asaltan Trípoli” y destaca que toman las calles de la capital, capturan a dos hijos de Gadafi y la guardia presidencial se rinde.
David Gistau, cronista estos días de la JMJ, completa la serie de textos con el de este lunes: “Pese al báculo y la mitra, a la retórica ornamental, el Papa fue capaz de establecer con su ingente auditorio una conexión tierna. Incluso para los que no asistimos jamás, toda misa es una reminiscencia. Un recuerdo de cuando estuvimos culturalmente abocados a formar parte de todo esto. Es por esta identificación cultural, por este rito que abre ventanillas a la memoria de la infancia y sus iniciaciones fallidas, por lo que podemos decir que pertenecemos a una generación que probablemente crea en Dios en todos los sentidos salvo el de su existencia. Y en estas cosas nos tiene pensando el Papa a una hora suplicante de café. El cierre de la JMJ fue una minuciosa descripción de la fatigosa tarea que aguarda a quien escoge vivir como católico. Despegó el Papa. Vuelva a oírse la grillera española”.
ABC hace portada doble con una imagen de Benedicto agradeciendo a los voluntarios su trabajo durante la JMJ. El titular es simplemente “Santidad, ¡Gracias!”.
Ignacio Camacho habla de ‘B16’ como un hombre de palabra, una palabra que “plantea un debate intelectual y moral a cualquier conciencia abierta al diálogo consigo misma”. Entiende el columnista que “frente a la experiencia del sufrimiento, de la injusticia, del desorden, de la tragedia, del miedo o del mal, el líder de la Iglesia ofrece código de unos principios nacidos en una sólida certidumbre moral”.
Público titula con foto que “El Papa se va sin criticar al Gobierno” y destaca que teólogos y laicos critican la sumisión de las instituciones públicas. Aun así, la noticia de apertura es que “Los rebeldes libios conquistan Trípoli” y señala la rápida ofensiva de los insurgentes que no encuentran oposición en su avance hacia el centro de la ciudad.
Público apenas dedica opiniones al Papa.
Manuel Rico escribe sobre la letra pequeña de la última reforma de la Ley Electoral: “Contiene sorpresas desagradables. Una de ellas es la exigencia, a todos los partidos que no tienen actualmente representación en las Cortes, de recoger las firmas del 0,1% de los electores de cada circunscripción para poder presentarse a los comicios. Por si fuera poco, se prohíbe que un mismo ciudadano avale a más de un partido y las firmas hay que recogerlas en un plazo de 20 días. Se han utilizado dos argumentos para defender esta reforma. El primero es de índole económica: hay que recortar el gasto. Parece dudoso que se vaya a disparar el déficit por la impresión de papeletas electorales. Pero si así fuera, sus señorías habrían metido la tijera en uno de los pocos lugares que deberían ser intocables. La segunda razón es que la reforma busca ‘salir al paso de prácticas no admisibles desde la perspectiva de la seriedad del procedimiento electoral’. Como no las especifica, resulta imposible saber exactamente a qué se refiere”.
Igualmente,
La Razón presenta una foto de portada y contraportada con un único “Gracias de todos” y destaca que el Papa se despide de España y la invita a progresar “sin renunciar al catolicismo”.
Juan Manuel de Prada añade que el Papa, “con su estilo distintivo, ha logrado que la multitud de jóvenes que lo seguía participara de su intimidad con el Misterio”.
PIE DE FOTO
La Gaceta abre con “Esto no va a quedar así” y resalta la enorme trascendencia universal de la visita del Papa a España. Sobre el mismo tema titula también “La última fechoría de Zapatero” en referencia a que el presidente delegó en el Legislativo el acto final de despedida del Pontífice en el Aeropuerto de Barajas y que la mujer y las hijas de ZP aprovecharon la presencia de Benedicto XVI para marcharse a Italia. El otro asunto del día, “Las tropas de Gadafi se rinden tras la batalla final de Trípoli”.
Carlos Dávila cree que “nada será igual” tras la visita del Papa: “El Gobierno de ese radical maleducado que atiende por Zapatero llegó a pensar que la visita de Benedicto XVI iba ser una celebración religiosa con cirios, cánticos y rezos, pero de eso nada, aunque de eso también. Ha sido un acontecimiento de los que conmueven conciencias, agitan pensamientos y crean universal opinión. Desde luego, esto no ha venido nada bien al Gobierno. ¡Qué alegría!”