Crónica económica
Viernes 26 de agosto de 2011
Primero los datos. Algún día tendremos que contar cómo se calcula el PIB. Es terrorífico y da una idea de la inexactitud de las magnitudes económicas y de lo ridículo que resulta, en ocasiones, la importancia que se le da a las décimas. El PIB creció en el primer trimestre un 0,4 por ciento intertrimestral y un 0,9 por ciento interanual, una décima más de lo apreciano inicialmente, debido a que ha contabilizado 1.073 millones más de gasto público que antes se le habían escapado de las manos.
¿Cuáles son los datos del segundo trimestre? En términos intertrimestrales pasamos del 0,4 por ciento al 0,2: crecemos a la mitad de ritmo. E interanualmente pasamos del 0,9 por ciento al 0,7; también aquí bajamos dos décimas de crecimiento. ¿Por qué se obtiene esta caída en el crecimiento? Citamos la propia nota del INE, que dice: “La contribución negativa al crecimiento agregado de la demanda nacional se amplía un punto y medio en este trimestre hasta los –1,9 puntos mientras que la demanda externa duplica su aportación al PIB trimestral (de 1,3 a 2,6 puntos)”.
Esta evolución negativa de la demanda nacional se ve especialmente en que el consumo, que todavía crecía en el primer trimestre de 2011 al 0,7 por ciento interanual, ha pasado a decrecer un 0,2 por ciento. Es la primera vez que el consumo cae desde que, en 2009, se salió de la recesión. De nuevo los datos que indican una vuelta al crecimiento negativo.
No es de extrañar un resultado como este, pues “la remuneración de los asalariados, principal recurso de los hogares para afrontar el gasto en consumo, continúa todavía presentando crecimiento negativo, una décima más incluso que en el trimestre precedente (del –0,4 al –0,5 por ciento)”. Y si bien cae el consumo de bienes, desciende especialmente el de los bienes duraderos, lo que registra una desconfianza de los hogares respecto del futuro. La demostración de que seguimos en crisis es que el sector de los bienes de capital sigue contrayéndose. La formación bruta de capital fijo desciende a un ritmo creciente: del 6,0 al 6,7 por ciento en el segundo trimestre.
Esta caída en la demanda interna se puede apreciar también en la evolución de las exportaciones, que todavía en el primer trimestre crecían un 6,3 por ciento y pasan al -1,7 por ciento. Y la desaceleración global nos afecta en que las exportaciones crecían interanualmente de enero a marzo en un 12,1 por ciento, y de abril a junio crecieron un 8,4 por ciento.
Volvemos a citar la nota del INE para ver cuál es la situación del mercado laboral: “El empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, reduce su crecimiento negativo interanual en cuatro décimas, hasta situarse en el –1,0 por ciento. Este resultado supone la reducción de 172 mil empleos netos a tiempo completo en un año”.
La nota no deja rastro del ahorro. Pero aunque los ingresos de las familias siguen cayendo, la caída del consumo hace pensar que los españoles vuelven a ahorrar. Por eso estos datos no son tan malos como parecen. En primer lugar porque la contabilidad nacional, tal como quedó fijada por los estándares internacionales, da demasiada importancia al consumo. En segundo lugar porque lo que debemos hacer los españoles para salir de la situación que vivimos es consumir menos y ahorrar más. Ahorrar para desapalancarnos, para bajar el endeudamiento y para ajustar la situación del capital. Veremos si esto se confirma, porque querrá decir que vamos por el buen camino.
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