crónica cultural
Domingo 28 de agosto de 2011
La fundación Campiello entregará el premio a Andrea Camilleri en una ceremonia el 3 de septiembre. Además, concierto espectacular de Bellini, en el Teatro Griego de Taormina, ante un aforo devoto y entusiasta.
En Italia, y en particular en Sicilia, todas las librerías exponen la obra de uno de los grandes escritores de hoy en día siciliano, Andrea Camilleri. Nacido en Porto Empédocle en 1925, dedicó sus primeros cuarenta años al guión, a la televisión y al teatro, hasta convertirse, en 1978, en un novelista incansable. Camilleri ha sabido mezclar en sus obras el suspense de la novela negra con un lenguaje poético sobrecogedor. El curso de las cosas (1978), su primera novela, sería el comienzo de un conjunto de novelas históricas ambientadas en la Sicilia del siglo XIX. Le seguirían La strage dimenticata (1984), Biografía del hijo cambiado (2000), o los relatos Gocce di Sicilia. Su fama le vino tras la publicación de obras policiacas centradas en su personaje Salvo Montalbano, nombre otorgado, además, en homenaje al escritor Manuel Vázquez Montalbán. Esta serie fue adaptada a la televisión otorgando a Camilleri una gran notoriedad. En estos escritos, retrata a la sociedad siciliana mejor que nadie, a través de su léxico que va desde lo grotesco y lo irónico a lo enigmático o sus costumbres arcaicas de diversas influencias. En 2008, ganó el Premio Internacional de Novela Negra RBA del 2008 con su novela La muerte de Amalia Sacerdote.
Estos días, se le ha otorgado el premio Fondazione Campiello 2011. Este galardón se le entregará el sábado 3 de septiembre, durante la ceremonia de clausura, en La Fenice. Andrea Camilleri se llevó el Premio entre otros cinco finalistas: María Pía Ammirati, Ernesto Ferrero, Giuseppe Lupo, Federica Manzon y Andrea Molesini.
Y, ya que hemos viajado a la hermosa, brava y salvaje Sicilia, detengámonos en un Concierto que ha tenido lugar de Vincenzo Salvatore Carmelo Francesco Bellini, conocido, simplemente, como Bellini, y que nació también en esta isla, en Catania, en 1801, muriendo en Francia, treinta y cuatro años más tarde.
En el Teatro Griego de la ciudad costera de Taormina, uno de los teatros antiguos mejor conservados del mundo, cuyas gradas han escuchado teatro y ópera durante más de dos mil años, se pudieron escuchar las sinfonías, arias y dúos de Il pirata, La sonnambula norma, I capuleti e i Montecchi, y de I Puritani. Las voces de Gregory Kunde, Chiara Taigi, F.E. d’Artegna y de Christine Knorren, acompañaron, la calurosa noche del pasado viernes, a la Orquesta Sinfónica Bellini que dirigía Steven Mercurio.
Por ser la acústica perfecta y el espacio abierto, la diferentes Operas se pudieron oír fuera del recinto y los afortunados que cenaban esa noche en la terraza del hotel Timeo, el más cercano al teatro griego y cuyos jardines parecen colgados sobre unas piedras a más de mil metros sobre el nivel del mar, escuchaban, a lo lejos las voces de los cantantes. Taormina, que acoge los meses de junio, uno de los Festivales de Cine más importantes de Italia después del de Venecia, volvió a retumbar esa noche ante un aforo repleto de gente entusiasta.
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