crónica política
Domingo 28 de agosto de 2011
Mañana Rubalcaba mantendrá una reunión con los barones del PSOE y los diputados socialistas en el Congreso para tratar la votación del martes en la que, previsiblemente, se aprobará la reforma constitucional para establecer un límite de déficit público. Todo el mundo está a la espera.
Fin de semana a la espera de lo que pueda suceder mañana en las reuniones que Alfredo Pérez Rubalcaba mantendrá con los barones del PSOE y los diputados socialistas en el Congreso ante la votación del martes para aprobar la proposición que supondrá la reforma de la Constitución para establecer un límite al déficit público. Sin una cifra concreta, por empeño del candidato socialista a la Presidencia del Gobierno.
Precisamente, según fuentes del PP consultadas por este diario, Rubalcaba “ha hecho uno de esos ejercicios de cinismo político al que tiene acostumbrados a los españoles”. Ayer sábado, el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno afirmó que “incurrir en el déficit público no es de izquierdas”. Los mismos medios señalan que es una “auténtica paradoja oir estas palabras precisamente de un hombre que ha formado parte de los Gobiernos que más han endeudado a España en los últimos tiempos, los de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero”. Y más cuando “se ha opuesto de firma taxativa a que el acuerdo entre el PSOE y el PP para limitar el déficit público incluyera una cifra concreta en la Constitución, como querían y veían absolutamente necesario José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy”.
Rubalcaba llegó a decir ayer que España debe tener “unas finanzas estables y una deuda pagable” porque un país pierde su autonomía política cuando está en manos de aquellos a quien debe dinero. “Lo de la deuda hay que medirlo”, subrayó. “Fácil es ahora decirlo cuando el Gobierno del que ha formado parte no ha tenido ningún problema para endeudarse en los últimos años, en contra del criterio del PP y de la propia Unión Europea”, señalan las fuentes consultadas, que recuerdan que “la propuesta que se votará el martes en el Congreso viene de las exigencias de Francia y Alemania y del propio Banco Central Europeo”.
En su tono demagógico de las últimas semanas, Rubalcaba llegó a decir que endeudarse no es una cuestión de derechas o de izquierda, sino de la diferencia está en cómo se gasta el dinero y “por la justicia social”, que ésta última trata de imprimir a sus acciones. “¿Quién ha dicho que sea de izquierda endeudarse”, se preguntó. Fuentes del PP señalan que la respuesta es rápida y muy fácil: “Felipe González y Zapatero, que dejaron y dejan las cuentes del Estado como están, mientras que los Gobiernos de José María Aznar apostaron por una política de austeridad que no provocó recortes sociales y llegó a poner a España como una de las locomotoras de la economía europea y mundial”.
Hoy domingo, en la misma línea demagógica, como se denuncia desde el PP, el ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, ha retado a los populares a subir los impuestos a los ricos en su programa electoral para los comicios del 20 de noviembre, tal y como ha propuesto Rubalcaba. Desde el PP se señala que las cortinas de humo que el PSOE va a lanzar durante esta semana “para tapar sus problemas internos provocados por la reforma constitucional, van a estar a la orden del día”. De Hecho, mañana lunes los msocialistas frontan una de las jornadas en su plano interno desde hace muchos año, con Rubalcaba intentando convencer a los barones y a los diputados del partido de la bondad de establecer un límite déficit público en la Constitución, aunque sea sin una cifra concreta que quedaría fijada en una próxima Ley de Estabilidad Presupuestaria.
El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno evitó que el acuerdo entre Zapatero y Rajoy incluyera el tope del 0,35 del PIB al déficit público en la Constitución, pero dirigentes socialistas insisten en que la reforma de la Carta Magna debe hacerse por referéndum y no a través de un proceso parlamentario. Fuentes socialistas consultadas por este diario señalan que Rubalcaba explicará a los barones, diputados y senadores la bondad del acuerdo y la flexibilidad que da al Estado para hacer frente a situaciones de crisis no previstas, sean económicas o de otra índole, como catástrofes naturales.
Desde CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, portavoz en el Congreso, también ha puesto sus condiciones para apoyar la modificación constitucional. Los nacionalistas quieren que una futura ley orgánica establezca un tope máximo del 4 por ciento de déficit fiscal entre las comunidades autónomas y el estado, al estilo de lo aprobado en Alemania. Si esta propuesta sale adelante, las autonomías tendrían una mayor capacidad de endeudamiento que el propio Estado.