Opinión

El PNV y la segunda pregunta

José Lasaga | Jueves 03 de abril de 2008
La noticia que ha merecido honores de primera página y que da pie a nuestra reflexión es que el PNV rechazó el martes en el Ayuntamiento de Mondragón la moción de censura para desbancar a ANV, el grupo político que es, más allá de toda duda razonable, el brazo político de los asesinos de ETA.

Esta situación me recuerda que el problema de la acción se ha planteado siempre a través de dos preguntas que tienen ilustre tradición: la pregunta con la que Lenin tituló un libro, ¿qué hacer? y la pregunta que según Kant hace nuestra razón cuando reflexiona sobre la dimensión práctica de la existencia, ¿qué debo hacer?.

Es sabido que la política es pragmatismo en estado puro y así seguirá siendo. Pero hay momentos en que el azar o la ocasión nos abre, como si fuera una herida, la realidad misma de nuestro quehacer cotidiano: la simultaneidad entre la decisión del PNV de mantener a los amigos de los asesinos en el gobierno de Mondragón y la decisión del PSOE de ceder a ese mismo PNV una de las vicepresidencias de la cámara. Esto no es una crítica al partido más votado de la nación por su acto de generosidad parlamentaria, que en un contexto normalizado estaría de sobra justificado, sino una invitación a la reflexión. El asesinato político es una realidad en nuestra vida pública desde hace demasiados años. ¿No es el momento de constatar el abismo que separa la pregunta pragmática ¿qué hacer?, de la moral, ¿qué debo hacer? Todos sabemos qué responde la razón cuando se le pregunta qué debo hacer ante el asesinato de un inocente y ante los “amigos políticos” que inoculan en el sistema político el juego de los medios y los fines, cuando el medio es la amenaza de seguir asesinando, como hoy mismo vuelve a hacer ETA. El líder del PNV que ha tenido que justificar la decisión de su partido argumenta que apoyar al PSE para echar a ANV no conduce a un “escenario progresivo de normalización” o que hay que estudiar “alternativas de pedagogía política” -El inventor de la fórmula: “pedagogía social como programa político”, Ortega y Gasset, se habrá revuelto en la tumba-. ¿No lo entienden? Es que no hay que entender. Es pragmatismo.

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