Tanto la Interpol como la Policía española ya han avisado: las mafias chinas están aumentando su actividad en nuestro país. Tras años de silencio a la sombra de otros grupos más violentos, las conocidas como triadas se han asentado con fuerza en las principales ciudades españolas copando el comercio ilegal, aunque también se dedican a la extorsión, los secuestros, la prostitución, el juego ilícito, el tráfico de drogas y de personas y el blanqueo de dinero.
Si hay una comunidad extranjera hermética en nuestro país, ésa es la china. La población proveniente del gigante asiático en España, que según fuentes de la
Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración superaría las 160.000 personas en situación legal, no suelen integrarse en las ciudades a las que se trasladan creando, muchas veces en tiempo récord, sus propios ‘guetos’, hablando sus complicados dialectos, administrando sus propios negocios y limitando sus vínculos sociales a aquellos de su misma procedencia. No obstante, la endogamia es la ley número uno entre ellos.
Este ambiente de opacidad ha favorecido la llegada, cada vez más numerosa, de diferentes organizaciones criminales chinas, conocidas popularmente como triadas, a nuestro país. Según fuentes policiales consultadas por EL IMPARCIAL, el Ministerio del Interior y la Interpol calculan que el número de delincuentes de este tipo de mafias, conocidos como
‘dragones’, se ha incrementado en un 150 por ciento en los últimos cinco años hasta alcanzar el millar, aunque algunos informes de la Europol duplican esa cifra.
Amparados en una extensa y fuertemente jerarquizada red de personas y dinero, que les da cobertura y cobijo en España, estos delincuentes se camuflan entre la extensa comunidad china residente en nuestro país y logran pasar desapercibidos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Además, la dificultad que tiene la
Bedex, la brigada de la Policía Nacional encargada de lidiar con este tipo de delincuencia internacional, y la
Udyco, Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado, en identificar, localizar y detener a estos criminales hace que la mayoría de sus delitos, que se suelen circunscribir a la propia comunidad china, queden impunes.
¿Qué son las triadas?Surgidas a comienzos del
siglo XVIII (aunque ya existían sociedades secretas a mediados del siglo X) como clanes locales en el sureste de China, las triadas son organizaciones criminales a imagen y semejanza de los cárteles colombianos, la mafia italiana, la organitszaya rusa o la yakuza japonesa. Existe un jefe supremo, una extensa red de mandos intermedios y un infinito número de seguidores, colaboradores y esclavos.
Su nombre proviene de su estructura: grupos de tres personas en los que sólo una de ellas conoce la existencia de las demás células. De este modo, es muy difícil el poder introducirse en este tipo de clanes sin ser expuesto y, en caso de que algún miembro de una triada sea detenido, la complejidad interna de la organización hace muy difícil que el resto de la red sea desmantelada. Así, muchos expertos consideran a estos sindicatos del crimen asiáticos las mafias
más herméticas del mundo.
Su presencia en Europa y Estados Unidos empezó a crecer a comienzos del siglo XX con la mejora de los transportes y las comunicaciones. En la actualidad, Interpol identifica hasta tres grandes triadas:
Suu Yee On (Nueva Virtud y Paz),
Sap Sze Wui (Catorce Quilates) y
Wo Chi Tau (Cártel de la Armonía). Cada uno de ellas cuenta con decenas de miles de adeptos por todo el planeta.
Xie Caiping posa detenida.La triada con más presencia en España, sobretodo en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, es la de Sap Sze Wui, cuyos seguidores por todo el mundo superan los 50.000. La 'Catorce Quilates' está dirigida desde la cárcel por
Xie Caiping, una mujer de 46 años detenida a finales de 2009 por estar involucrada en una conglomerado de casinos y burdeles ilegales en la ciudad de Chongqing. Caiping, una suerte de 'Al Capone' asiática, rompe con el prototipo de jefe mafioso, ya que en China las mujeres suelen quedarse en un segundo plano detrás de los hombres, más aún en los ambientes criminales.
Con sede en Hong Kong, y siendo
Ámsterdam su principal sucursal en Europa, la triada 'Catorce Quilates' ha ido ganando peso y autonomía en el centro de Europa y España. Su secreto: no pisar el terreno ni los negocios de las bandas latinoamericanas, rusas, italianas, turcas, rumanas o magrebíes ya asentadas. "Con la discreción y la invisibilidad como máximas, las mafias chinas han ido afianzándose poco a poco en las ciudades españolas hasta monopolizar determinadas actividades delictivas", señalan fuentes policiales a EL IMPARCIAL.
Todo un abanico de delitosLas triadas son auténticas
multinacionales del crimen. Casi la práctica totalidad de sus actividades se mueve fuera de la ley y sus negocios abarcan los cinco continentes. Tráfico ilegal de personas, prostitución, extorsión, tráfico de drogas (heroína proveniente del sudeste asiático, sobretodo), blanqueo de capitales, juego y apuestas ilícitas, falsificación a gran escala, secuestros, venta de material ilegal... La lista de delitos es interminable.
La base de estas mafias es el constante flujo de inmigrantes ilegales que introducen en Europa y Estados Unidos desde la
provincia de Zhejiang, su particular cantera de esclavos. Decenas de miles de chinos, en su mayoría menores de 35 años, llegan todos los años a su tierra prometida bajo falsas promesas de una vida mejor y riquezas inmediatas.
Una vez alcanzan el destino pactado, pasan a ser esclavos "de sangre" de las triadas en talleres ilegales, comercios o restaurantes en los que viven secuestrados para pagar el viaje, que ronda los 30.000 euros, incluyendo el permiso de trabajo, y amenazados de que algo malo le sucederá a sus familias si no obedecen sin rechistar.
Por otra parte, el envío de remesas de capitales ha sido uno de los mayores logros de las triadas en nuestro país. Se calcula que
40 millones de euros anuales en beneficios de estas mafias viajan desde España a China de tres maneras diferentes, según se afirma desde el Grupo de Delincuencia Económica de la Guardia Civil: "a través de 'mulas' que llevan el dinero en persona, mediante transferencias bancarias no superiores a 20.000 euros y gracias a falsos préstamos a compatriotas".
No son conflictivos, son herméticos"En su inmensa mayoría, los ciudadanos chinos no son en absoluto conflictivos, lo que pasa es que dependen de un patrón que a su vez le rinde cuentas a la mafia y
nada ni nadie se mueve sin su autorización", señalan a EL IMPARCIAL fuentes del Cuerpo Nacional de Policía.
Además, el hecho de que la comunidad china no haya entrado en conflicto con otras, españolas o foráneas, ha facilitado que la población haga la vista gorda respecto a su masiva presencia en las ciudades españolas. "Sus delitos se limitan a la propia comunidad, rara vez se involucran en peleas o altercados con otras nacionalidades y se podría decir que nunca acuden a la Justicia local para solucionar sus problemas", añaden.
Este periódico ha podido constatar cómo el voto de silencio entre la comunidad asiática acerca de este asunto es total.
Nadie sabe nada, nadie dice nada. Los comerciantes dicen no conocer qué son las triadas o directamente niegan su existencia alegando que son meras invenciones.
El miedo impera y las disensiones se pagan caras. No son raros los ajustes de cuentas, sobretodo los que terminan de forma trágica, por romper el secreto que rodea a esta mafia. No obstante, el silencio es la ley número dos.