Economía

A debate la subida de impuestos a los ricos por ineficaz y electoralista

PP y PSOE se enzarzan por una tasa con escaso poder recaudatorio

Viernes 02 de septiembre de 2011
El debate está servido: PSOE y PP cruzan acusaciones sobre el impuesto para las rentas altas, una medida que ha prosperado al calor de un debate internacional y que se prefigura como una de las bazas electorales de los socialistas. Sin embargo, algunos expertos dudan de la efectividad de esta tasa, cuya incidencia en los ingresos de Estado es mínima, al compararla con otras partidas, y que grava a la clase media y no a las grandes fortunas.

Los dos partidos mayoritarios en España tomaron al vuelo la curiosa iniciativa: las grandes fortunas francesas enviaron una carta al presidente de la República, Nicolás Sarkozy, solicitándole pagar más impuestos para contribuir a paliar los desequilibrios fiscales del país. Dicho y hecho, el mandatario francés anunció al día siguiente que gravaría un 3% adicional a las rentas superiores a los 500.000 euros anuales. En Alemania, varios empresarios y cuatro grandes multimillonarios también han pedido públicamente que se grave a los más ricos. Se trata de una propuesta que nació de un artículo de Warren Buffet, el inversor estadounidense que atesora una de las mayores fortunas del mundo, para el New York Times.

Esta circunstancia animó al secretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, a solicitar a las grandes fortunas españolas a emprender un gesto similar. Por su parte, el portavoz del Gobierno, José Blanco, instó a los populares a incluir en su programa electoral una subida de impuestos a los adinerados, como, dijo, lo va a hacer el Partido Socialista.

Pero, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de ‘impuesto para los ricos’? Por el momento, en España no se baraja una subida circunstancial de tasas a las grandes fortunas como ha ocurrido en Francia e Italia. Hasta ahora, lo que ha estado en el debate público es la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, un impuesto que, tal y como está planteado en estos momentos, es injusto para algunos expertos.

Se trata de un impuesto vigente, cuyo pago es voluntario y cuya finalidad es de control y no recaudatoria. El propio gobierno socialista eximió a los contribuyentes de la necesidad de pagarlo en la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero.

El catedrático de Derecho Financiero y Tributario en la Universidad Carlos III de Madrid, Diego Marín-Barnuevo, explica a El Imparcial que “el impuesto de Patrimonio ha tenido hasta ahora criterios poco correctos, con grandes desigualdades y con una función de control, ya que no se recaudaba demasiado con este impuesto”. Añade que es razonable incluirlo por necesidad, en un momento en que las cuentas públicas están desequilibradas, pero que cualquier reforma fiscal ha de ser mirada en su conjunto.

¿Cuánto dinero supone?
El impuesto de Patrimonio supone una recaudación de unos 2.000 millones de euros anuales para el Estado, aunque tras la crisis económica los expertos aseguran que esa cantidad será menor, “porque ahora ha disminuido el patrimonio medio”, explica a El Imparcial Francisco de la Torre, secretario general de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda. Además, añade, penaliza a las clases medias en detrimento de las más potentadas: “Hay que pagarlo si se tienen dos pisos en Madrid, mientras que si te sientas en el Consejo de Administración de una gran empresa del Ibex 35 no”, asegura. Por tanto, “no es un impuesto para grandes fortunas”, apostilla.

Mientras tanto, otras partidas que obtienen ingresos más jugosos para el Estado, como el impuesto de Sociedades han caído drásticamente, como explica este experto.

En 2007, antes de la crisis económica, el impuesto de Sociedades recaudó 44.823,2 millones de euros, mientras que en el conjunto del ejercicio de 2010 tan sólo supuso 16.197 millones de euros. Hasta julio de 2011, la cantidad obtenida en esta partida tan sólo ha sido de 4.761,3 millones de euros. Es decir, este año acumula una caída del 26% sobre la caída acumulada del 64% desde que se desató la crisis.

“El impuesto de Sociedades tiene grandes defectos de diseño”, afirma De la Torre a este diario, que matiza que su desplome no tiene tanto que ver con la crisis económica, sino con su mal funcionamiento: “el fraude fiscal de las grandes fortunas se produce en muchos casos vía Sociedades, y, si funcionase mejor, pagarían más”, asegura.

Las escurridizas grandes fortunas
Según ha asegurado el portavoz del PSOE, José Blanco, su partido incluirá en el programa electoral un nuevo impuesto para grandes fortunas, además, previsiblemente, del de Patrimonio, del que, según ha afirmado, apenas hay tiempo para lograr modificarlo en la legislatura.

Los grandes patrimonios suelen vehicular su riqueza a través de sociedades de inversión denominadas SICAV que tributan con el mismo tipo de gravamen que el del resto de sociedades de inversión –el 1%- pero que, sin embargo, no reparten sus dividendos entre los accionistas. Además, dependen de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en vez del Ministerio de Hacienda.

Sin embargo, aumentar la presión fiscal sobre estas sociedades de inversión puede ser negativo en un momento en que la economía no podría soportar una fuga de capitales. “El capital es muy móvil, hay pocas fortunas y sus decisiones pueden influir muy negativamente”, dice De la Torre, para el que subir los impuestos a las SICAV “no es gratis” y puede conllevar efectos negativos.

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