Opinión

Si los niños de Somalia tuviesen pan…

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 02 de septiembre de 2011
Si los niños de Somalia tuviesen pan, la linda niña que será reina de España metería a Aldebarán en su joyero.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, los reyes arsácidas resucitarían para cantar nanas blancas en Ctesifonte, y los altivos descendientes de Sasán usarían el far del padre Ahura Mazda para convertir Istar en Jardín de Infancia.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, todas las palmeras jóvenes de Aguadulce darían dátiles sabor a regaliz.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, la Guardia Civil con escaleras y esponja la frente de Jesucristo refrescaría.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, encontraríamos la perla del rey Peroz para conseguir caballitos de madera.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, el rey Cosroes diría a los himiaritas que llevasen a Somalia mil dromedarios cargados con sedas de colores alegres.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, se cumplirán los vaticinios de Jesús y los hombres últimos serán los primeros.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, los más pobres del mundo irán a las bodas con el alma limpia y los vestidos de seda.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, fuego ardiente sería el Verbo en las entrañas y los buenos podrían dormir por las noches.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, se acabarían los fariseos del mundo porque ya no habría rencor entre los hombres.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, las blancas gaviotas del mar recogerían pelotas que en verano los niños pierden.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, las flores vendrían a su prístino olor y dulces fragancias llenarían el mundo.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, las tumbonas de las playas de Mogadiscio se harían en los talleres de Nueva York.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, prevalecerían las almas de los hombres sobre las carnes voraces de los mercados.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, los crímenes de los más ricos de la tierra tendrían el perdón de las justas navajas.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, los hombres entenderán del mar su aritmética y la luna enorme acunará a los peces.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, se arruinarían los fabricantes de lágrimas por perder el amargor el agua inocente.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, subirá al acantilado de las estrellas aceite del olivo de los evangelios, como un gran sacrificio de edades antiguas.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, fecha de oro en la memoria de la alegría, terminaría el mercado de las heridas y la infamia por conducta terminaría.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, no habrá caldero de cal sobre niños muertos, ni oleremos la podredumbre del silencio, vana bisutería de los diplomáticos.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, termina la soberanía de un verdugo, organizador de hambres y grasas de cerdo, de la temperatura desnuda del miedo, de la estudiada aniquilación de los hombres.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, dormirás bajo el hielo negro de la noche sin tus oníricos somníferos diarios.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, resolveríamos el enigma de Edipo, y los élitros celestes del jeroglífico.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, Obama, Cameron, Merkel, Sarcozy y Silvio, llegarían al cinco en la decencia humana, y su recuerdo no caería en la basura en donde comen las ratas verdes del mundo.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, el mundo tendría un poco más de sentido, aunque perdido en sombras de ruido furiosas.

Si los niños de Somalia tuviesen pan, vendrían al reino legendario de Saba, huyendo de tierras profanas y esquilmadas por la corrupción, la soberbia y la codicia, con su laboriosa borriquilla obediente, el Niño, San José y Santa María. Amén.

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