Economía

El Banco Central Europeo salta por los aires

Crónica económica

Viernes 09 de septiembre de 2011
Una jornada económica turbulenta. El Banco Central Europeo ha saltado por los aires después de que el economista jefe Jürgen Stark presentara su dimisión. Se trata de un hombre fuerte dentro del organismo que estaba en contra de la política de Trichet de comprar bonos españoles e italianos para sostener ficticiamente nuestra deuda.

España está intervenida. El BCE nos compra los bonos y a cambio nos impone la política económica. Como el cambio en la Constitución, aunque éste consista en que no se impondrá un límite al déficit a partir de 2018. Lo mismo pasa con Italia. Es una vergüenza y este viernes hemos descubierto que hay un hombre en el BCE que sí tiene rubor. Y ha dimitido. El BCE salta por los aires y los mercados también.

Jürgen Stark es su nombre. Nadie que formase parte de sus conversaciones de sobremesa. Era el economista jefe del Banco Central Europeo. Imagínenselo, con una brillante carrera universitaria, la tesis que le permite ser doctor, publicaciones en revistas científicas, trabajos de relevancia en el gobierno alemán, en el Bundesbank, del que fué vicegobernador y culmina su carrera como el primer economista del BCE. Es un técnico. Un científico social. Dedicado a intentar encajar el cómo son las cosas con el cómo deben ser. Ah, pero entonces se topa con la política, y esta tiene sus propias leyes. Son las leyes de los intereses y la lógica del poder. Nosotros lo llamamos “los valores europeos”. Valores europeos que nada tienen que ver con la responsabilidad del manirroto por sus propias acciones.

Stark estaba en contra de la política de Trichet de comprar bonos españoles e italianos para sostener ficticiamente nuestra deuda. No tenía por qué hacerlo, ya que el BCE es una institución independiente. Pero lo hacía precisamente porque el BCE no es una institución independiente, es parte de ese conglomerado de instituciones europeas que se ponen en primer tiempo de saludo cuando se reúnen Nicolas Sarkozy con Angela Merkel. Viendo que su oposición a la política de compra de bonos no iba a surtir ningún efecto, Stark ha dimitido.

Él alega razones “personales”. Pero lo que se sabe es que su persona no quería seguir siendo cómplice de la política del BCE, como han revelado dos fuentes distintas a la agencia Reuters. El gobernador del Bundesbank, Axel Weber, ya dimitió en febrero de este año como medida de protesta por la política de compra de bonos. Manfred Neumann, profesor emérito de la Universidad de Bonn, ha declarado que “Stark tenía la misma visión sobre la compra de bonos que Axel Weber y que el actual gobernador del Bundesbank”, a quien Neumann dirigió su tesis. “Es una posición que todos los alemanes comparten. Es un signo de los enormes problemas que hay dentro del BCE. Los alemanes, claramente, tienen un problema con la dirección del BCE”. A Jürgen Stark, democristiano, le sustituirá el socialdemócrata Jörg Asmussen.

El gobernador del Bundesbank, Jens Weidman, ha declarado este verano que “en el largo plazo, difuminar estas delimitaciones erosiona la confianza en los bancos centrales y, por lo tanto, respecto a la política monetaria”, mientras que “las decisiones sobre la toma de riesgos adicionales deberían ser adoptadas por los gobiernos y parlamentos, ya que son los únicos legitimados democráticamente para hacerlo”. Esto es, que el BCE está arriesgando su propia credibilidad por motivos políticos, no económicos, y sin un mandato democrático para ello.

¿Qué indican estas dimisones? Que hay una oposición a la política de Trichet más fuerte de lo que se quiera pensar. Con ella Stark logra sacarla a la luz, ya que no puede detener la compra de bonos. Y también indica que los inflacionistas han ganado frente a quienes desean una política monetaria más ortodoxa y quieren ver lejos las injerencias políticas. Los inflacionistas españoles están exultantes..

No les sobran razones. No sólo en Europa, sino las procedentes de los Estados Unidos. Ben Bernanke, quizás el peor presidente de la Reserva Federal de la historia, asegura que aún tiene “herramientas de estímulo económicos”, es decir, que es capaz de hacer una política aún más inflacionista. A ello se suma el Plan Obama, que no es de 300.000 ni de 400.000 millones de dólares, como se había especulado, sino 450.000 millones de billetes verdes. ¿Quién da mas? Obama puede hacerlo porque a pesar de la rebaja en la calificación de la deuda estadounidense por S&P la huída de los inversores hacia activos fiables ha aumentado la compra de bonos estadounidenses, lo que le permitirá financiar ese ambicioso plan de gasto público con cierta facilidad. Luego el gasto público no crea empleo, pero ese es otro problema. Claro, que en realidad no todo en el plan de Obama es gasto. En esa cifra se incluye la rebaja en las cotizaciones sociales de asalariados y empresarios. Las cotizaciones sociales son un impuesto sobre el trabajo, por lo que desincentivan la contratación.

Lo cierto es que esta fiesta inflacionista está en el aire. Por un lado ha triunfado definitivamente en el BCE. Por otro, ese triunfo ha roto un equilibrio en la institución que amenaza al propio BCE y que, de rebote, pone en duda la política de compra de bonos españoles e italianos. Lo cual, a su vez, afecta a la confianza en nuestra deuda, lo que hace tambalearse el mercado español. El Ibex ha caído un 4,44 por ciento hasta un nuevo mínimo, no conocido desde abril de 2009: 7.910 puntos. Italia también se tambalea: Milán ha perdido un 4,93 por ciento. En España, BBVA se ha dejado un 6,62 por ciento y Santander un 5,62. La prima de riesgo ha subido 21 puntos básicos hasta los 338 y la italiana otros 23 puntos básicos hasta los 363.

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