Opinión

La Vuelta Ciclista a España entera

Viernes 09 de septiembre de 2011
El corredor Igor Antón, del Euskaltel Euskadi, entraba ayer primero en la meta de Bilbao. De esta forma, era un equipo vasco el que se hacía con la victoria precisamente el año en que la Vuelta Ciclista a España pasa de nuevo por aquella comunidad. La protesta de los nacionalistas -que para estas cosas van todos de la mano, con independencia de su nivel de “radicalidad”- ha resultado tan ridícula como imperceptible. Y es que en una tierra con honda tradición ciclista, lo que realmente deseaba la afición era ver en escena a los mejores ciclistas del pelotón internacional, y no a un grupito de nacionalistas protestando porque la Vuelta Ciclista lleva la coletilla “España”.

De hecho, eso es precisamente lo que ha sucedido; la Vuelta Ciclista pasaba ayer por España. Y hoy también, lo cual es una excelente noticia para los que buscan que la normalidad democrática se imponga de una vez por todas en Euskadi. No así para el nacionalismo, que siempre se ha manejado a la perfección en la máxima “cuanto peor, mejor”. Ahora que ETA no mata -no porque no quiera, sino porque no puede-, resulta de todo punto imprescindible ocupar los espacios cívicos. Seminarios, conferencias, festivales o acontecimientos deportivos; todo suma con tal de mostrar que la sociedad vasca puede recuperar el pulso a la actividad normal que se ha llevado a cabo desde siempre en el resto de España, pero que allí era imposible por el miedo a la violencia nacionalista. Es hora ya de que acabe la dictadura de batzokis y herriko tabernas.

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