Domingo 11 de septiembre de 2011
Se conmemora hoy en Estados Unidos el aniversario de los atentados del 11-S, que cambiaron no sólo el país sino el mundo entero. Pero este año ha sido diferente a otros. Para empezar, Obama ha hablado más estos días de presupuesto -enfangado, como anda, en cuestiones domésticas- que de terrorismo. Eso no es malo, por cuanto implica que Estados Unidos intenta pasar página sin, por supuesto, perder la perspectiva de un recuerdo ya imborrable. Además, es la primera vez que se conmemora un hecho tan luctuoso con la ausencia de dos personajes como Sadam Hussein y Osama Bin Laden. Y con una rebelión en diversos países árabes en que Al-Qaeda está lejos de ser protagonista. Así pues –y no obstante los errores cometidos- estamos mejor.
Toca seguir honrando la memoria de unas personas que nunca debieron perder la vida, y menos de un modo tan horrible. Toca evitar que se vuelva a repetir, con misiones tan cruciales como la de Afganistán, por poco que le quede de operatividad. Y toca, igualmente, echar la vista atrás para no repetir errores del pasado. En este sentido, y ahora que tanto se habla de economía en Estados Unidos, resultan especialmente sangrantes los datos de los miles de millones de dólares desperdiciados durante estos años en Irak y Afganistán. Obama heredó unas misiones caras y con más de un punto oscuro en su ejecución, y he hecho lo posible para enmendarlo. Algo difícil, aunque sin una sola demora admisible en su gestión. Ojalá llegue pronto el día en que el aniversario del 11-S pase de puntillas; será señal de que las heridas han empezado a restañarse; aunque algunas jamás se cerrarán.
TEMAS RELACIONADOS: