El presidente de EEUU,
Barack Obama, y su antecesor
George W. Bush, entre otras personalidades como el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, han guardado este domingo a las 8:46 (12:46 GMT) un primer minuto de silencio junto a familiares de las víctimas del 11-S para conmemorar los diez años de los atentados.
Durante 60 segundos, la
"zona cero" se inundó de silencio para recordar el momento exacto del impacto del primer avión contra la Torre Norte, en un aniversario en el que se recordará a las víctimas con otros cinco minutos de silencio, y al que asiste por primera vez el presidente de Estados Unidos.
La ceremonia, que comenzó con el himno de
Estados Unidos interpretado por el coro de Brooklyn, se lleva a cabo por primera vez desde el interior de la "zona cero", donde se ha construido un parque -que se inaugura oficialmente este domingo- en memoria de las casi 3.000 personas que perdieron la vida el 11-S.
A su llegada al Memorial del 11-S, el parque construido en memoria de las casi 3.000 personas que perdieron la vida aquel día, los cuatro se pararon frente a una de las inmensas fuentes construidas en el lugar exacto donde se erigían las Torres Gemelas. Allí vieron los
nombres de las víctimas, que están grabados en las placas de bronce que rodean esas fuentes, y luego se dirigieron a saludar y abrazar a los familiares de los muertos en aquellos atroces atentados, de los que hoy se cumplen diez años.
"Diez años han pasado desde aquel día de azul cristalino y, desde entonces, hemos vivido en parte en la luz y en la sombra", dijo Bloomberg, quien introdujo con sus palabras el primer minuto de silencio de la ceremonia, "una oportunidad para honrar y recordar".
Después, Obama subió al estrado para recitar el
Salmo 46 de la Biblia: "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar".
Con el semblante serio y de riguroso negro, el mandatario estadounidense continuó recitando: "Bramaron las naciones, titubearon los reinos, Dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob".
Acto seguido, el alcalde tomó de nuevo la palabra para, como ya ha ocurrido en los últimos nueve años, dar comienzo a la lectura de los nombres de las
2.983 personas que perecieron ese día en el World Trade Center de Nueva York, Washington y Pensilvania, así como los que murieron en los atentados contra el WTC en 1993.
La
lectura se llevó a cabo por parte de los familiares de las víctimas, 334 personas que fueron subiendo al estrado en parejas y que recitaron los nombres con la música de fondo de diferentes artistas, como el violonchelista chino Yo-Yo Ma, que interpretó "Sarabande" de Bach.
A las 09.03 hora local (13.03 GMT), coincidiendo con el momento en que impactó el
vuelo 175 de United Airlines en la Torre Sur del World Trade Center, comenzó el segundo minuto de silencio, que estuvo precedido por el repique de campanas de los lugares de culto de la ciudad.
Sesenta segundos después, Bush subió al estrado e invocó a los que perdieron la vida en la Guerra Civil en EEUU. "Rezo para que el Altísimo calme la angustia por su braveza", recitó el ex presidente, parte de un fragmento de la carta que
Abraham Lincoln envió a la madre de un soldado fallecido en aquella guerra, único momento de la ceremonia que fue interrumpido por un tímido aplauso de los asistentes.
Intercalado con la lectura de los nombres de las víctimas, después se guardó otro minuto de silencio a las 09.37 hora local (13.37 GMT), cuando hace diez años se estrelló el
vuelo 77 de American Airlines en el Pentágono, tras lo cual se escucharon las palabras del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.
El momento en que cayó la Torre Norte ha sido recordado con un cuarto minuto de silencio y después habrá otro por el vuelo 93 que se estrelló en Pensilvania. El último minuto de silencio llegará a las 10.28 hora local (14.29 GMT), en recuerdo al desplome de la Torre Norte del World Trade Center.
Mientras tanto, centenares de personas, encabezadas por el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, y el secretario de Defensa, Leon Panetta, participaron en un minuto de silencio en el
Pentágono en homenaje de las personas allí fallecidas en el 11-S. Un total de 184 personas murieron cuando el
vuelo AA77, el tercero secuestrado por los terroristas de Al Qaeda, se estrelló contra uno de los sectores del edificio del Departamento de Defensa a las 9.37 hora local (13.37 GMT).
Entre los presentes en el área creada en memoria de las víctimas, un sencillo parque con 184 bancos -uno por cada fallecido del Pentágono-, se encontraban numerosas
personalidades políticas, como el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. El presidente de EEUU, Barack Obama, tiene previsto acudir al Pentágono a las 15.30 horas (19.30 GMT) para depositar una corona de flores en el lugar donde impactó el avión.
En una breve intervención, Panetta aseguró que diez años después de aquellos atentados "somos un país más seguro y más fuerte" y rindió homenaje a la contribución militar para evitar una repetición de los ataques. Cerca de 6.200 soldados estadounidenses han muerto en las guerras en Irak y Afganistán tras los atentados.
"Siempre recordaremos a aquellos que rindieron el mayor de los sacrificios", declaró el secretario de Defensa.
A continuación, Biden dedicó su discurso a recordar las experiencias de quienes se encontraban allí en aquel momento, como el militar que tras salir de los escombros recordó que un bedel discapacitado había quedado atrás y regresó para rescatarlo arriesgando su vida. Aquel 11 de septiembre, insistió Biden, la red Al Qaeda y su líder, Osama bin Laden, no imaginaron "el gigante dormido al que iban a despertar". Cada vez que Estados Unidos resulta atacado, agregó el vicepresidente, "sólo sirve para alentarnos a ponernos en pie y devolver el golpe".
En Shanksville,
Pensilvania, centenares de personas se han dado cita para guardar un minuto de silencio en una ceremonia de homenaje a las víctimas del vuelo 93 allí fallecidas en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Obama ha estado también allí para rendir un homenaje con una corona de flores a las víctimas del vuelo 93. Obama y su esposa, Michelle, ambos de negro, recorrieron brevemente el monumento, aún por finalizar, erigido en el descampado donde se precipitó el avión, antes de depositar frente a él una corona de rosas blancas.
Ambos guardaron
silencio durante unos segundos frente al monumento, antes de abandonar el espacio entre los aplausos del público y gritos de "USA, USA". Ni el presidente ni su esposa efectuaron ninguna declaración pública en el breve acto, tras el cual procedieron a conversar con algunos de los familiares presentes en esa conmemoración.
Según declaró el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest,
Obama se encontraba muy "impresionado" por la ceremonia en la Gran Manzana y quedó especialmente conmovido con la lectura de los nombres de las víctimas por parte de sus familiares, especialmente en el caso de los niños. Un 48 por ciento de los cerca de 3.000 muertos en aquellos atentados dejó hijos menores de 18 años, según han informado los medios estadounidenses.