Economía

Estados Unidos desde el 11S de 2001

Crónica económica

Domingo 11 de septiembre de 2011
A los diez años de los execrables atentados terroristas contra los Estados Unidos, la primera economía del mundo se tambalea. Y no es ya sólo que sufra las consecuencias económicas de la crisis (a la que el atentado no es ajeno), sino que la primacía de su moneda y su economía están en entredicho.

Cuando impactaba un segundo avión contra la torre sur de las dos gemelas del World Trade Center, con medio mundo de atónito testigo, quedó claro que se trataba de un imaginativo, audaz y atroz atentado terrorista. Sus efectos geopolíticos y económicos han sido enormes. Es muy difícil apreciar su impronta, pero sí hay ciertos aspectos que se pueden destacar sin miedo a equivocarse demasiado.

El temor a una crisis económica llevó a la Reserva Federal, entonces bajo el mando de Alan Greenspan, quien es el peor error de Ronald Reagan, a rebajar los tipos de interés y mantenerlos así durante muchos años. Fué él quien creó la burbuja que ahora ha estallado. El temor a la crisis económica del 11S ha sido el origen de la Gran Crisis del siglo XXI.

¿Cómo estaba la economía estadounidense entonces y cómo está ahora? Entonces era todavía una economía pujante, con un importante peso del sector público, sí, pero sin el estallido de gastos militares y sociales que ha caracterizado a la era Bush-Obama. Entonces no vivía un boom económico, pero sí una buena situación y ahora estamos en plena crisis. Los datos nos ayudarán a verlo.

Un cambio radical afecta a la situación de la deuda y del déficit. Entonces todavía se mantenían los tímidos superávit de la era Clinton: 128.000 millones de dólares en 2001. La oficina del Presupuesto de los Estados Unidos preveía que en 2011 habría un superávit de 889.000 millones de dólares. La realidad es que habrá un déficit que rondará los 1,3 billones de dólares, lo mismo que en 2010. El coste de los atentados del 11S ronda los 3,3 billones de dólares. En este período, EEUU ha perdido su máxima calificación de la deuda, AAA.

Bush heredó una economía comandada por un presidente demócrata pero que había dicho que la era del Estado pesado (big government) había pasado, y con un Congreso con mucho peso republicano, que había contribuido a controlar el gasto. Entonces había una tasa de paro del 4,9 por ciento, baja en términos históricos, mientras que ahora hay una tasa del 9,1 por ciento en agosto. Si la alta tasa de paro es un dolor de cabeza para los estadounidenses, más lo es la aparición de un problema económico nuevo para ellos: El desempleo de larga duración. Hay 6 millones de ciudadanos que llevan más de 27 semanas en el paro.

Para que EEUU se recupere de veras, tiene que retomar las ideas que lo hicieron grande. Pero por el momento, esas ideas están lejos, muy lejos de la Casa Blanca.

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