DIRECTOR DEL CENTRO DE DIFUSIÓN MUSICAL
Lunes 12 de septiembre de 2011
Al frente del nuevo Centro de Difusión Musical, Antonio Moral ha volcado esa pasión contagiosa por la música que le caracteriza en la programación de la primera temporada de este importante proyecto del que le encargó personalmente el director general del INAEM, Félix Palomero.
En declaraciones a El Imparcial, Moral se confiesa satisfecho de haber logrado dar respuesta a dicho encargo, creando un centro verdaderamente nacional que incluye 14 ciudades, entre ellas Cádiz, Palencia o Zamora, que no cuentan habitualmente con una gran oferta musical, así como abriendo un amplio abanico capaz de atraer a un mayor número de público a través de una programación tremendamente diversa y “jugando” con otra de sus principales bazas: precios muy competitivos al alcance de la mayoría de los bolsillos.
Se trata, sin duda, de una temporada ambiciosa que incluye 117 conciertos, un congreso internacional, dos cursos de interpretación musical, diversas conferencias y mesas redondas, así como dos exposiciones. ¿Se puede añadir más? Sí, Moral nos explica que, además, se ha creado un proyecto pedagógico, cuyo fin es la composición durante el curso escolar de una obra “a cientos de manos”, y un conjunto residente bautizado Proyectoveinte21 que pretende fomentar el encuentro de los creadores con el público y que en su presentación contará con Joan Cerveró como director invitado. “Está formado por músicos que ya están tocando en orquestas importantes y aquí van a tener un lugar de encuentro durante 3 semanas. Sus conciertos se titulan “Red Chair Concerts” y hemos elegido el nombre en inglés porque queremos que tengan un impacto internacional, que sean conciertos especiales y no una orquesta al uso”, nos cuenta, aclarando que, en todo caso, “Se trata de una orquesta independiente, no depende de nadie. No es la orquesta del CNMD”.
El esfuerzo realizado en la programación para que todas las estéticas y todas las generaciones estén presentes se nota desde que empezamos a repasar con él el libro que recoge la temporada que se acaba de iniciar. “Es importante que la música se englobe de una forma diferente y variada”, asegura a la hora de contarnos en qué consisten los 10 ciclos que recogen el total de 392 obras programadas y que abarcan un periodo que va desde el siglo XIII a nuestros días. En opinión de Antonio Moral “hay que huir del término 'música contemporánea', así como contextualizar histórica y estéticamente. A partir de ahí la división está en música buena y mala. O también en música desconocida y en música de repertorio”. Moral prefiere hablar de música del siglo XXI porque, ¿cómo vamos a hablar de música contemporánea para referirnos a obras que tienen 100 años”, se pregunta.
En el caso del ciclo dedicado al compositor Tomás Luis de Victoria son, en cambio, 400 años los que se retrocede en el tiempo para conmemorar el aniversario de la muerte del compositor español. El ciclo “Victoria 400” está compuesto por 30 conciertos en las sedes habituales del CNDM de Madrid y León, así como en otras 8 ciudades como Cuenca, Úbeda o Ávila, donde se presentará una parte sustancial de la obra del gran maestro abulense. Su próxima cita consiste en una selección de motetes a cargo del conjunto madrileño Música Ficta que tendrá como escenario la catedral de León. Y se incluye una importante cita a nivel internacional: el congreso dedicado a la figura de Victoria que tendrá lugar en el Parador de San Marcos de León del 8 al 12 de noviembre y que servirá para que los principales especialistas en el compositor presenten sus últimas investigaciones. Por otra parte, el nuevo ciclo Retratos consistirá en el primer monográfico de Manuel de Falla, cuando se cumplen los veinte años de la creación de su archivo musical, con cinco conciertos de octubre a diciembre en el Auditorio Nacional, una exposición sobre la vida y la obra del compositor y una mesa redonda en la Residencia de Estudiantes.
Otro de los retos que Antonio Moral se ha marcado durante esta temporada es la profundización en los mundos del jazz y del flamenco, géneros muy presentes en esta temporada, que comienza con ciclos como el titulado “Andalucía Flamenca” que presenta 8 conciertos y un recital extraordinario en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional a cargo del cantaor José Mercé. También tendrán lugar en el Auditorio Nacional los dos ciclos de Jazz que traerán a la capital a artistas actuales emergentes o consagrados de este género que continúa atrayendo a un público más joven. En este sentido, el director del CNDM se confiesa “un gran aficionado al que le interesan todas las músicas y le gustan todos los géneros” Y es consciente de que hay que trabajar sobre un concepto serio de la fusión “para que la música discurra por unos meandros que no son los habituales”. Y hablamos de fusión sin duda a la hora de valorar las actuaciones que juntarán en el escenario a dos grandes como David Holland y Pepe Habichuela, programado para el próximo mes de noviembre. Como de fusión hay que hablar también cuando se mezcla el barroco español de los siglos XVII y XVIII, interpretado por la Accademia del Piacere, con el cantaor Arcángel y con Fahmi Alqhai en un proyecto que se ha estrenado en el último Festival de Granada y que en Madrid podrá verse el 19 de octubre.
La lista de propuestas, de escenarios y de intérpretes es extensísima. Y, además, “Nadie va a poder decir que no puede asistir a escuchar la música que le gusta. Como integrante del Ministerio de Cultura, el CNDM tiene que poner precios que permitan hacer realidad esa difusión que buscamos”. Volcados especialmente en el público joven, se han creado abonos dirigidos a ellos, así como descuentos del 20% para menores de 26 y estudiantes, grupos a partir de 20 personas y mayores de 65 años. También podrán beneficiarse de las entradas “Último Minuto”, exclusivamente para menores de 26. Y, en todo caso, tarifas siempre muy populares que permitirán disfrutar, por ejemplo, de Michael Nyman Band o de Philip Glass Ensemble por un precio que oscila entre los 4 y los 15 euros.
Son muchos años en la música. Por eso, Antonio Moral sabe muy bien que hay una parte del público que nunca desaparece, que simplemente se mueve según la oferta de los teatros. “Pero hay otro”, nos asegura, “que no sabemos dónde está y hay que salir a buscarlo”. Con una programación así, no quedan demasiadas dudas de que lo va a encontrar.
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