Francisco Diéguez | Lunes 12 de septiembre de 2011
Un problema que jamás debería de haberse producido. ¿Cómo puede estar sumida en la más oculta existencia una injusticia que creo que los que la cometen no se dan ni cuenta?
Hace muchísimo tiempo en un local muy famoso, en aquel momento frecuentado muy asiduamente por los dos equipos más famosos de Madrid, el Real Madrid y el Atlético de Madrid, claro, cuando jugaban en sus campos y casi siempre ganando, aparecían por el local, esto era una cosa normal. Una noche de estas no sé por qué, un grupo de muchachos hablando mucho conmigo me transmitían con verdadera pasión, envidia o fracaso por su parte no haber llegado a ser un jugador de un equipo con la categoría más o menos del Atlético o el Real Madrid. Las distancias que marcaban ellos entre los equipos y los jugadores eran abismales. Ellos se consideraban unos pobres chicos llenos de ilusiones y a los jugadores de los grandes les calificaban de hombres con facultades inalcanzables, era la época de Gento, Amancio, San Román, etc. Particularmente hombres normales. Ahora los tiempos han cambiado, como en todo, tendrá sus razones que el deporte rey genere grandes pasiones por sus clubes y por sus ideales.
Este negocio del balón está gobernado por grandes magnates, grandes empresarios de toda clase de negocios. Las cantidades que se manejan en este deporte son astronómicas, cifras increíbles y antiestéticas por el servicio de las maneras de dar patadas a una pelota, esta facultad ejecutada por chicos muy jóvenes, por lo que por mucho que se quiera demostrar su estilo y su técnica, es una cuestión natural de su persona. Estos actuales presidentes, como ya lo tienen todo, posiblemente el mantener a estos elegidos creo es más por vanidad que por otras cosas. Esa vanidad les hace ofrecer cifras increíbles por estos geniales jugadores de élite cuando saltan a la fama en el mercado, pues ellos quieren tener en su club lo mejor del momento. Se han construidos espectaculares estadios y los tradicionales han aumentado su capacidad de aforo con grandes reformas, todo con un gran estilo faraónico. En algunos grandes países esta disciplina deportiva está empezando a desplazar a sus ancestrales y tradicionales deportes. Estos grandes clubes de cada país, tienen montada unas ligas generalmente con equipos de cada región, equipos más modestos, todos con sus apasionados seguidores. Con el mismo procedimiento, hay ligas con equipos de diferentes naciones, de diferentes continentes cada vez más espectaculares hasta llegar al campeonato del mundo.
Como se puede deducir se manejan miles de millones en estos espectáculos deportivos. Existen infinidad de instituciones a nivel mundial que manejan todo este gran monstruo deportivo. Los gastos de todas estas instituciones son increíbles, porque todo es a lo grande.
Ahora me refiero a la denuncia para la opinión pública de la falta de honradez, justicia y solidaridad, y que creo existe desde que se inventó este tinglado. ¿Pero es que nadie se ha dado cuenta?
Después de todo lo dicho, contemplamos de vez en cuando el vergonzoso espectáculo de ver los campos de fútbol llenos hasta la bandera disfrutando del siguiente acontecimiento. Un equipo con unos jugadores tratados como ídolos sagrados, con la constante dedicación en todos los medios, con pisos de tres o cuatro millones de euros y todo lo que se puede tener en la vida, teniendo en cuenta además de que se trata de chicos de 18 a 25 años. Bueno, pues estos dioses juegan con otros jugadores a los que les deben el sueldo que ganan para mantenerse y posiblemente pagar una pensión o vivir en casa de sus padres. Estos grandes espectáculos no se producen ni mucho menos por la exhibición de los dioses, ni mucho menos, se pueden presenciar gracias a la intervención de los pobrecitos. Con el siguiente ejemplo lo veréis más claro que el agua. Ponemos a empresarios líricos que mediante la intervención en gran parte de los medios anuncian una ópera extraordinaria con todos los grandes divos de la actualidad y una celebrísima orquesta. Vamos a suponer que por cualquier circunstancia se tiene que suspender este espectáculo:
1º Los cantantes pueden hacer un gran concierto, incluso la ópera aplazada con un solo pianista.
2º La orquesta tiene a su alcance infinidad de partituras con los que puede dar un gran concierto.
Ahora digo yo, los grandes magnates del futbol al suspenderse su partido, ¿Qué podrían ofrecer al público con sus dioses? Nada, como no fuera “en algún circo”.
Esto demuestra que los pobrecitos son imprescindibles y por tanto tienen derecho a parte de la tarta de los millones. Es imprescindible crear un fondo de reserva subvencionado por todos los grandes clubes. Para salir al paso de este bochornoso despropósito de que creen un gran espectáculo unos jugadores multimillonarios a los que admiro profundamente, contra otros que no han cobrado su pequeña paga que les da para vivir muy modestamente, increíble.
Que quede muy claro que este fondo de reserva que solicito para los pobrecitos, no es una gracia de los poderosos, es algo que les está perteneciendo desde que se inventaron las ligas, aunque en aquel momento todo era muy por lo pobre.
Ahora, todo se hace a lo grande y de seguir esta situación, sería una gran injusticia.
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