Opinión

Francia y la interpretación racional de la energía nuclear

Martes 13 de septiembre de 2011
El accidente de ayer en el cementerio nuclear francés de Gard hizo saltar todas las alarmas, ante el riesgo de una posible fuga. Afortunadamente, la situación estuvo muy pronto bajo control, descartándose cualquier indicio de contaminación radioactiva. Es éste un tema que suele despertar una enorme controversia, aunque no en todas partes igual. Hay lugares en donde se confunde la energía nuclear con la bomba atómica. Por ignorancia. El principio físico es el mismo pero la ingeniería es del todo diferente. Por lo que respecta a Francia, país donde se produjo el incidente, su política nuclear bien podría tildarse de modélica.

Tras Estados Unidos, ocupa el segundo lugar mundial por cantidad de energía nuclear y primera en relación a la población. Hay 19 centrales nucleares con un total de 58 reactores. A diferencia de las de Japón, las centrales nucleares francesas funcionan por el sistema denominado doble circuito, lo cual les aporta un plus de seguridad. El 86 por ciento de la energía que genera el país es producida por centrales nucleares. Gracias a ello, Francia produce una energía eléctrica más económica que la de otros países y sobre todo menos agresiva para el medio ambiente –lo cual se traduce en más competitividad y más puestos de trabajo.

Quizá por todo ello, el accidente de Gard haya recibido la consideración que merecía, aunque sin demagogias estériles a su alrededor. La explosión de un horno en una planta donde se procesan residuos nucleares es un hecho grave pero no más que los accidentes en minas. Y en absoluto condiciona una política energética seria y responsable. Más de un país vecino debería tomar buena nota.

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