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Miércoles 14 de septiembre de 2011
María Cano: "La caída de Zapatero está siendo lenta y silenciosa, sin grandes estrépitos".
El goteo de altos cargos socialistas que han hecho pública ya su intención de no ir en las listas del PSOE a las generales aumenta a medida que se acerca la fecha de los comicios. Ángel Gabilondo, ministro de Educación, se ha sumado este lunes a esa lista que engrosan, entre otros, Elena Salgado (confesó de forma pública que “preferiría no ir”), Miguel Sebastián o Carmen Calvo y que prefieren bajar a tiempo del barco antes de que se hunda el próximo 20-N, tal y como auguran las encuestas.
La caída de Zapatero está siendo lenta y silenciosa, sin grandes estrépitos. En los medios de comunicación comparece lo justo y aún así algunos no se molestan ya en disimular abiertamente su aburrimiento, como José Blanco y su siestecita durante una rueda de prensa de su
jefe en Ankara (Turquía). Y como ni él se lo toma ya en serio, fuera de nuestras fronteras siguen su ejemplo, y así nos va… Mientras Rubalcaba hace campaña y mueve los hilos gubernamentales para desenfocar la crisis, el todavía presidente del Gobierno parece ya ajeno a cuanto le rodea y Rubalcaba no convence a todos.
Una derrota siempre es amarga y más si es anunciada, pero quienes han gobernado con mayor o menor fortuna este país cuando los votos se lo han permitido y han disfrutado de los privilegios del triunfo y el poder deberían hacer gala de un mínimo de humildad y seguir trabajando por este país y sus ciudadanos aunque sea desde la oposición, que de indigna no tiene nada, ya que legitima la democracia. Pero esos banquillos no relucen tanto y por eso muchos de los que aún viajan en coches oficiales y ocupan sillones ministeriales están haciendo las maletas.
Zapatero actúa ya con un cierto pasotismo que ya ni se le reprocha. A nadie le gustan los cadáveres (políticos). Y mientras su imagen se disipa a medida que pasan los días, Rubalcaba copa titulares y telediarios y parte de la vieja guardia zapateril prepara la mudanza, también ha habido quien, a pesar de enfrentarse a una derrota segura y en uno de los peores momentos imaginables en los últimos tiempos, ha dado un paso al frente. ¿Lealtad al partido? ¿A Rubalcaba? ¿Sentido del deber? ¿Ansia de poder? ¿Suicidio político? De momento, es una
incógnita, aunque no sus nombres: Carmen Chacón, Leire Pajín, Trinidad Jiménez y Rosa Aguilar han sido de las primeras en confirmar que
seguirán en las listas llueva o truene. Cuatro mujeres. Puede que sea casualidad, pero algo me dice que no. Al igual que en otras ocasiones
he criticado sus actos o decisiones cuando no las compartía, en este caso debo aplaudir su valentía por subirse a un barco que zarpará rumbo a una tormenta de la que si salimos será maltrechos y desarbolados. Eso es responsabilidad. Y agallas. E, incluso, honor. Y
que conste que no soy feminista. ¿Para cuándo una candidata a la Presidencia del Gobierno?
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