EN LA FRONTERA
Martes 20 de septiembre de 2011
Rafael Ortega asegura que le asombra que haya personas que consideren que creen en Cristo pero no en las instituciones.
Siempre se han llevado los cristianos a la carta. Ha sido y es cómodo y ahora florecen cada vez más, sobre todo en ciertas parcelas. No es extraño que algunos políticos quieran vivir y presumir de ese cristianismo, que creen que les favorece ante parte de un electorado que no sabe ver más allá de dos palmos.
Por supuesto que no debemos emitir juicios sobre personas en asuntos tan importantes como la Fe y su práctica, pero me asombra como hacen gala de su “cristianismo a la carta”, poniendo en solfa a la Jerarquía de la Iglesia y a sus decisiones y advirtiendo, y lo dicen en público, que “ellos creen en Cristo, pero no en las instituciones”. Es más, alguno de estos políticos, y no vamos a decir ahora nombres que están en la mente de todos, afirman “haber recuperado la Fe tras conversaciones cardenalicias”, y que “es cristiano y no caminista”, en clara referencia a Monseñor Martínez Camino, Secretario de la Conferencia Episcopal.
Esta claro, que este y otros políticos de derechas y de izquierdas, buscan el beneficio del voto, olvidándose de lo principal, que no es otra cosa que vivir siempre en cristiano y no cuando y como conviene. No basta con presumir de “tener conventos y monjitas que rezan por su labor”, sino de ser coherentes y no hacerse el traje de la Fe a la medida. Hay que recordar a estas personas que no es suficiente con el cumplimiento a medias o a pocas de los mandamientos, de todos los mandamientos, incluidos los de la Santa Madre Iglesia, porque como dijo Jesús a sus discípulos “lo que atéis en la tierra será atado en el cielo y lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo”. Conviene recordar, aquí también, lo que escribió el entonces cardenal Ratzinger en 1985 en su obra “Elementos de teología fundamental: “La Iglesia como memoria es el lugar de toda Fe. Resiste todos los tiempos, ya sea creciendo o también desfalleciendo, pero siempre como común espacio de la FE”.La Iglesia resiste y resistirá a pesar de estos que la atacan desde tan cerca y que son los más peligrosos.
Estos políticos, estos actores de la vida pública, deberían y deben de ser consecuentes con sus creencias y no pulsar el botón de su escaño como simples autómatas olvidándose de lo que son y a quienes representan. Supongo que para ellos es más fácil seguir el dictado de su partido que el de su conciencia y ahora en que muchos de ellos dirán adiós tras las próximas elecciones del 20 de noviembre, convendría recordarles que ese “cristianismo hecho a medida” no les ha servido ni les sirve para nada.
Conozco también a políticos que han dado y dan un claro ejemplo de Fe, en uno y otro lado, y que muchas veces sufren muchísimo ante las imposiciones de sus “jefes” e instan aunar voluntades, en uno y otro lado, en temas tan claros para nosotros y tan ásperos para muchos, como el de la defensa de la vida. A estos gracias y a los otros que se busquen el sastre definitivo porque con “su cristianismo a la medida” no van a ninguna parte.
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