El Málaga ha logrado la victoria (1-0) este miércoles en La Rosaleda ante el Athletic de Bilbao, en un partido correspondiente a la quinta jornada de la Liga BBVA, tras el cual se dispara las alarmas en el conjunto de Bielsa, que ha logrado un sólo punto de doce posibles, mientras que sirve para que los malacitanos se aupen con este nuevo triunfo a la zona noble de la clasificación.
Los vascos sumaron un nuevo fiasco tras un choque en el que ni siquiera mostraron argumentos serios para aspirar a un empate. Salvo un pequeño tramo en el final de la primera parte, el
Málaga se mostró netamente superior a los vizcaínos, que siguen sin encontrar un patrón de juego definido y que tienen en sus tremendas deficiencias defensivas su principal lastre. Al final los de
Pellegrini se llevaron con justicia los tres puntos aunque merecieron mayor amplitud en el marcador.
El
Athletic arrancaba en la contienda con el enésimo experimento de
Marcelo Bielsa en la retaguardia. El rosarino, que empieza a estar cuestionado en
Bilbao por el mal inicio liguero de los suyos, colocó esta vez una línea de tres con
Gurpegi y Javi Martinez acompañando a
Ekiza, que debutaba este año en partido oficial con el cuadro vizcaíno, y con
Iraola y De Marcos actuando como carrileros. La nueva fórmula en la primera mitad no iba a dar resultado.
El
Málaga se adueñó del balón desde el pitido inicial mientras que los vascos esperaban torpemente agazapados en su campo. Los de Pellegrini dejaron claro quien mandaba sobre el verde de la Rosaleda ante un
Athletic timorato al que el balón apenas le duraba dos pases. Los visitantes no lograban combinar en medio campo y
Llorente, que ha perdido mucho protagonismo en el desarrollo del juego rojiblanco desde la llegada de
Bielsa, deambulaba desesperado en punta de ataque.
Mediado el primer acto el
Málaga a punto estuvo de penar el flojo inicio de su adversario.
Eliseu evitaba el fuera de juego y mandaba alto el balón cuando miraba frente a frente a
Iraizoz. Tres minutos después, en el 19,
Batista hacía temblar la cruceta con un magistral lanzamiento de falta desde la frontal. El
Athletic estaba grogui y no parecía albergar esperanzas de reacción. Paradójicamente los locales disminuyeron su intensidad cuando la yugular de su rival parecía estar al descubierto.
En el último tramo de la primera mitad los bilbaínos tomaron oxígeno y dieron una ligera sensación de mejoría. Por fin los de Bielsa lograban enlazar más de dos pases seguidos y encontraban una vez mas en
Muniain, el elemento catalizador de su potencial ofensivo. El navarro mandó fuera un balón desde la frontal tras conducir en solitario una contra, mientras que
Susaeta se entretuvo en exceso solo dentro del área en lo que fueron las únicas opciones serias de los visitantes antes del descanso.
A la vuelta de vestuarios el cambio de imagen apuntado por los vizcaínos se borraba de un plumazo. Los blanquizaules volvían a domar a los 'leones' y al cuarto de hora de la reanudación, un libre directo ejecutado por
Cazorla hacía hincar la rodilla al cuadro de San Mamés. La angustia activaba a los bilbaínos que acto seguido tuvieron el empate en las botas de
Toquero, que sólo en el área pequeña desperdiciaba la mejor ocasión del partido para los visitantes mandando la bola alta.
Ahí se terminó el
Athletic, que vivió preso de la ansiedad el resto del encuentro con una preocupante falta de ideas en ataque. Por su parte el
Málaga agigantó las carencias defensivas de un equipo que sigue sin asimilar los nuevos métodos de su nuevo técnico.
Rondón, Cazorla y sobre todo Eliseu con una gran jugada personal, destaparon las vergüenzas de un conjunto que acumula una nueva decepción sin que se atisbe cual es la imagen que
Bielsa quiere proyectar sobre el campo.