Opinión

La bandera española ondea en Bilbao

Viernes 04 de abril de 2008
Tras más de 30 años de democracia, la bandera española ondea hoy, por fin, en el Ayuntamiento de Bilbao. El alcalde de la ciudad, Iñaki Azkuna (PNV), ha apurado el plazo impuesto por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para acatar la sentencia que obligaba al Consistorio a izar la bandera “con carácter de permanencia” Y lo ha hecho con nocturnidad, avergonzado de todo lo que ese estandarte representa, y que no es otra cosa que la igualdad de todos los hombres, la soberanía nacional y el Estado de Derecho. Porque por encima del sentimiento y el orgullo nacional, que guárdeselos cada uno para sí, ésto, y no otra cosa, es lo que significa la bandera constitucional. Que un juez tenga que ordenar a un político que cumpla la ley refleja bien a las claras la bajeza moral en que se mueve la política nacionalista. Las leyes no están para que gusten o no, sino para cumplirlas. Y si quien ha de dar ejemplo se las salta, es que algo falla

¿Cómo entender, entonces, que el señor Azkuna se oponga a los valores que encarnan la misma democracia? Muy sencillo. Porque ni él ni su partido creen en la igualdad, la soberanía nacional o en el Estado de Derecho. Porque ellos basan su ideología en la diferencia que impone a cada uno haber nacido dentro o fuera de Euskadi. Porque ellos no hablan de individuos libres e iguales, sino del terruño, del RH y de los apellidos que uno tenga.

Para el PNV no hay más vasco que el que se siente nacionalista y, de acuerdo con esta creencia, llevan gobernado en Euskadi décadas. Y dejando bien claro que su política no cuenta con los que, además de vascos, se sienten españoles. Fruto de esta misma teoría es la ambigua equidistancia con que se mueven entre ETA y los partidos constitucionalistas. Así, por un lado piden el fin de la violencia y, por otro, mantienen a ANV en Mondragón. De este modo, condenan los atentados de ETA al mismo tiempo que se niegan a izar la bandera constitucional. Es el doble rasero nacionalista.

Hoy la bandera española ondea en el Ayuntamiento de Bilbao. Y, aunque es realmente amargo que hayan tenido que transcurrir 30 años para que el lienzo que nos representa a todos luzca, al fin, donde le corresponde, nunca es tarde, si la dicha es buena. Y vaya si lo es.


LA JUSTICIA SIGUE BAJO SOSPECHA

Cuando todavía resuenan los ecos de la evitable muerte de la pequeña Mari Luz, y la huelga de trabajadores de Justicia va por el segundo mes, una nueva resolución judicial vuelve a poner en entredicho –si cabe, aún más- la imagen de nuestro sistema jurídico. Dicha resolución es una sentencia del Tribunal Supremo que absuelve al miembro de los GRAPO Marcos Martín Ponce, por el asesinato del policía nacional Francisco Javier Sanz. De cualquier modo, el individuo en cuestión no saldrá todavía de la cárcel, en la que se encuentra cumpliendo condena por otros delitos, amen de las causas judiciales que aún tiene pendientes.

Como es natural, el hecho de que un terrorista -que además ha transgredido medio Código Penal- sea absuelto produce una enorme alarma social. No ya por la absolución en sí, sino por toda la sonrojante cadena de despropósitos que ha traído aparejada. De un lado, la no asunción de responsabilidades por instancia alguna. De otro, Audiencia Nacional, Tribunal Supremo y Fiscalía tirándose los trastos a la cabeza por el desarrollo de los hechos. Entre medias, la Policía, acusada injustamente de no haber podido localizar a un testigo protegido, presuntamente clave en este caso. Además, los padres de la víctima, que asisten impotentes a la absolución del asesino de su hijo.

Y por encima de todos ellos, el ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo. Mal está que se mofe de los trabajadores en huelga, y que les tilde de golpistas, dejando bien claro su talante a la hora de desfacer entuertos. Pero su arrogancia y su pose chulesca en el caso de la absolución –le ha parecido bien al señor Ministro en funciones, nunca mejor dicho- del terrorista del GRAPO es absolutamente intolerable. Pocas veces en la historia de nuestra democracia hemos padecido un desgobierno semejante de la Justicia. Y el titular del ramo, ni está ni se le espera. Quo usque tandem abutere Bermejo patientia nostra?

EL NO DE LAS FARC A LA
MISIÓN HUMANITARIA

Por más que resulte doloroso, a pocos ha podido sorprender el anuncio de las FARC, hecho público ayer, de que consideran “inadmisible” que la misión humanitaria pueda atender a Ingrid Betancourt. A través de una carta publicada en la web de la Agencia de Noticias Bolivariana, el conocido como ‘canciller’ de las FARC, Rodrigo Granda, –excarcelado a petición de Francia para que ocupase el papel de intermediador entre el grupo guerrillero y el Gobierno colombiano- aunque no se refirió específicamente a ello ha afirmado que “sólo como consecuencia de un canje de prisioneros, saldrán libres quienes están cautivos en nuestros campamentos”.

La propuesta de misión humanitaria surge ante la inquietante información acerca de las pésimas condiciones de salud de Ingrid y de otros rehenes de las FARC, como iniciativa del gobierno de Francia secundado por los gobiernos de España y Suiza y, cuenta con la aquiescencia del gobierno del Presidente Uribe, quien se comprometió a facilitar las condiciones logísticas necesarias y a abrir un “corredor humanitario”, suspendiendo todas las operaciones ofensivas del ejército en la zona en que se encuentren los rehenes, una vez sean dadas a conocer las coordenadas exactas de su ubicación por parte de las FARC.

Se trata de una misión médica enviada por París, que no ha planteado la liberación de rehenes, que está conformada inicialmente por dos médicos y dos delegados y que busca fundamentalmente socorrer a Ingrid que precisa de atención médica urgente. Pero, aunque la vida de la ex candidata presidencial penda de un hilo esto no parece preocupar a las FARC, quienes sienten que con la situación generada se les está exigiendo una manifestación unilateral, un gesto “más” de buena voluntad, que no están dispuestas a tener, de esa manera lo manifiesta Granda en el escrito: “No es admisible que nos pidan más gestos de paz, cuando después de tantas muestras fehacientes de nuestra voluntad política por encontrar salidas al conflicto, se nos responde con infamias y maleficencia”.

Esta respuesta por parte de las FARC puede ser una reacción a la iniciativa del gobierno colombiano de acuerdo humanitario, hecha en días pasados a través de un decreto reglamentario de la Ley de Justicia y Paz, que no ha sido más que un golpe de efecto de cara a la opinión pública, ya que no se trataba de una iniciativa de carácter profundo, encaminada a llevarse realmente a cabo puesto que no consideraba de ninguna manera los “inamovibles” de las FARC como la zona de despeje para el intercambio humanitario.

Más de lo mismo, dos partes enfrascadas en un conflicto al que no parecen querer encontrarle salida. Sea como sea, mientras ambos bandos se enzarzan en interminables rodeos, lo único cierto es que la vida de una persona se apaga. En palabras de su hijo Lorenzo "En la selva colombiana, una mujer, mi madre, se dirige hacia la muerte".


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