María Cano | Lunes 26 de septiembre de 2011
"Por lo que sea, los señores del PSOE" quieren poner "de dóberman" a Esperanza Aguirre, según sus propias palabras. La presidenta de la Comunidad de Madrid se manifestaba así hace unos días tras enterarse de que Alfredo Pérez Rubalcaba había afirmado que ella es ni más ni menos que la “avanzadilla” de la extrema derecha. Pero no ha sido la única vez, en las últimas semanas, que Aguirre ha tenido que taponar una fuga de agua por la que se le escape algún que otro voto.
Hace sólo un par de semanas se las veía con Ángel Gabilondo, ministro de Educación, a cuenta de las protestas del profesorado, de quien aseguró: “Ha llamado a la huelga y ha apoyado a los sindicalistas y a los huelguistas» y «lo que no puede un señor ministro de Educación que recorta su presupuesto un siete y pico por ciento es alimentar o azuzar unas huelgas políticas contra las comunidades del PP”. Este intento de abordaje aún está por resolver, ya que este lunes los sindicatos han convocado tres nuevas jornadas de huelga para el profesorado de Secundaria.
Pero el disparo a la línea de flotación de la presidenta ha llegado este lunes. Según una información publicada por El País, tanto la presidenta como sus consejeros cobran un complemento que no figura en las retribuciones del Presupuesto. Es decir, que Aguirre y su equipo ganaron en 2010 más de lo que se creía.
A ataque semanal, los socialistas avanzan en su plan para desprestigiar a Aguirre, que ni se presenta a las generales ni lidera su partido. Pero durante todos estos años, Aguirre ha sido el azote de Zapatero y ha hecho más oposición y mucho mejor que el mismísimo Rajoy. Y precisamente por eso y por el feudo incuestionable de votantes que ha cosechado gracias a una buena gestión (la región de Madrid es una de las que mejor ha capeado el temporal de la crisis), por no hablar de su valentía y de su estudiada irreverencia, es por lo que interesa ensuciar su nombre y cuestionar sus logros y sus métodos.
Ahora que entramos en campaña electoral, debo reconocer que me hubiese divertido mucho más con una aspirante a la Presidencia como Aguirre. ¿Se imaginan esos debates entre Rubalcaba y la presidenta? ¿Y ese duelo de titulares a los que nos someterían a diario con declaraciones cruzadas? Va a ser que no. Pero, entonces, ¿para qué tanto despliegue de medios y esfuerzos? Lo ha explicado muy bien otro Aguirre, el entrenador del Zaragoza, este domingo al afirmar que “cuando no se puede ganar hay que intentar no perder”. Pues eso.
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