Javier Cámara | Jueves 29 de septiembre de 2011
Luego dicen que no todos los políticos son iguales. Es verdad. Como con los periodistas, los médicos o los profesores, hay de todo. Pero cómo van a gozar de las simpatías del común de los mortales si casi todo lo que hacen rezuma interés propio. La clase política es el tercer problema para los españoles según el CIS desde hace años y a ellos les sigue dando igual. No tienen intención de ser buenos y, lo que es peor, no quieren ni parecerlo. No hay más que leer blogs y comentarios de noticias en periódicos digitales. La ciudadanía no para de llamarles chupópteros, corruptos y estafadores, pero ellos lo ignoran e insisten en actuar y legislar en su único beneficio.
Y cuál es el motivo de mi enfado, se preguntarán. Lo último es que el Congreso acaba de aprobar una reforma de la Ley del Poder Judicial por la que si un juez o un fiscal se pasa a la política ya no tendrá que pedir una excedencia, sino que pasará a estar en situación de "servicios especiales" y sus privilegios permanecerán intactos. Esto quiere decir que el tiempo que permanezca en el cargo político le computa "como servicios efectivos en la Carrera Judicial" y no perderán ni la antigüedad ni la categoría que tenían antes.
Otra curiosidad, no menos dolorosa y no exenta de un cierto "tufillo", es que se ha aprobado con carácter retroactivo, de forma que personajes de la vida pública de sobra conocidos por pertenece o haber pertenecido a este Gobierno, como Mariano Fernández Bermejo, José Antonio Alonso, Antonio Camacho o María Teresa Fernández de la Vega, podrían volver a ocupar sus antiguos cargos en los tribunales.
Desde distintas asociaciones de jueces ya se ha criticado duramente esta reforma por "injustificable" y han denunciado que su trámite se ha realizado, además, "con nocturnidad y alevosía" al tratarse de una reforma que fue incluida dentro del Proyecto de Ley de medidas de agilización procesal, que se introdujo como una enmienda en el Senado a la disposición final primera del texto y que provocó un desglose de la misma en forma de "nuevo texto legislativo". Al final, en el Congreso, dado su carácter orgánico, se votó por separado con un resultado de 343 votos a favor y una abstención. Me pregunto si los señores diputados sabían lo que estaban votando.
Y digo yo: por enésima vez, ¿qué fue de la separación de poderes? ¿Se dan cuenta de que comprometen la credibilidad e imparcialidad, una vez más, del Poder Judicial? ¿Han tenido en cuenta que el común de los mortales pensarán, con razón, que se aprobó para beneficiar, asegurar y “recolocar” a los amigos?
Desde estas líneas hemos venido pidiendo cambios en la Justicia, pero, obviamente, nadie se ha referido a esto nunca. Los políticos vuelven a mostrar su más absoluto desprecio por los ciudadanos/votantes con estos "trajes a medida" y no me refiero a los valencianos. Sin embargo, no tendremos más remedio que volver a votarles. ¿Es esto democracia? Cosas del pensamiento dominante.
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