El Villarreal y el Zaragoza firmaron un empate en El Madrigal a un gol, que mantiene a ambos equipos en la zona media baja de la clasificación.
Los castellonenses pagaron su falta de acierto y pegada en el área y su endeblez defensiva, lo que permitió al
Zaragoza estar a un paso de llevarse el partido, ya que el conjunto de
Javier Aguirre estuvo dos veces por delante en el marcador y vio cómo, a falta de ocho minutos, les empataba el paraguayo
Hernán Pérez.Los locales vieron desde el inicio que el partido no sería ni mucho menos plácido, para sus intereses. Los castellonenses se encontraron a un
Zaragoza, muy serio, agresivo y con la lección bien aprendida.
Los aragoneses maniataron la línea de creación local, que se veía obligada a buscar el balón, muy lejos del área contraria. Así, lejos y desasistido
Rossi en ataque, el
Villarreal buscaba con
Cani, De Guzmán y Camuñas, crear peligro pero sin conseguirlo con claridad.
Mientras, los de
Javier Aguirre esperaban cazar con el portugués
Helder Postiga y Lafita una contra ante un rival agresivo y que provocaba que el
Villarreal no encontrase su juego.
A los treinta y cinco minutos,
Luís García fabricó una buena pared, que el mismo delantero aprovechó para superar de un tiro cruzado al portero del
Villarreal.
Sin embargo, un penalti por un agarrón de
Lanzaro a Camuñas era convertido en gol por
Giuseppe Rossi, que tuvo que lanzar por dos veces el lanzamiento por hacer una parada en el primer lanzamiento. A la segunda y "a lo Panenka", el italiano empataba a los cuarenta y un minutos.
Un resultado que parecía marcar el camino de los vestuarios, pero que la endeblez defensiva local, no quiso permitirlo. Y en una contra clara
Barrera, cruzaba el balón lejos del alcance de Diego López el segundo gol en último minuto del primer tiempo
Los locales salieron fuertes en el segundo tiempo pero a pesar de su dominio el
Zaragoza seguía con peligro a la contra hasta llevar al partido a una situación en la que sólo la falta de acierto del
Villarreal mantenía el resultado adverso.
El dominio y el ataque del
Villarreal era intenso y con llegadas, pero no llegaba el empate. Pasaban los minutos, lo que favorecía el planteamiento del
Zaragoza, ya que el cansancio y los minutos jugaban a su favor.
Al último cuarto de hora se llegó con un
Villarreal con más corazón que cabeza en busca de la igualada, mientras que el
Zaragoza intentaba cerrar el partido, fuerte en defensa y a la espera un certero contragolpe.
El partido tuvo un cambio a falta de diez minutos, cuando fue
expulsado Lanzaro por doble tarjeta amarilla y a los dos minutos, en un saque de esquina de
Senna, ponía la igualada el paraguayo
Hernán Pérez, al rematar de cabeza a la misma escuadra.
El gol hacía justicia a los méritos de ambos equipos y sobre todo al trabajo del equipo de
Garrido, aunque el
Zaragoza pudo romper esa igualada, cuando
Ruben Micael envió fuera un balón cuando estaba sólo ante
Diego López.