La mejor liga de baloncesto del mundo atraviesa uno de sus peores momentos. Jugadores y dueños de equipos negocian un nuevo convenio que les permita afrontar nuevos topes económicos en esta época de vacas flacas que atraviesa la economía mundial. Paralizada la competición, y sin visos de una fecha de comienzo, muchos de los jugadores están dando el salto a Europa parar asegurarse un salario hasta que se llegue a un acuerdo.
Europa o China. Esas dos opciones son las que ya han tomado alrededor de 60 jugadores de la NBA. El último en sumarse ha sido
Kobe Bryant, que jugará diez partidos en el Canadian Bolonia por 3 millones de euros.
La historia de por qué las estrellas de la
NBA se plantean muy en serio cambiar de aires se deriva de la falta de acuerdo entre el sindicato de jugadores y los dueños de los equipos. El pasado mes de junio concluyó el anterior convenio que fijaba los topes salariales de los jugadores. Por un lado, los dueños de las franquicias querían renegociar muy a la baja mientras que los jugadores buscaban mantener el estatus que tenían hasta ahora. Una de las razones que esgrimían los propietarios era que más de la mitad de los equipos perdía dinero.
A partir de junio, ningún equipo podía mantener contacto alguno con ningún jugador bajo riesgo de multa y la propia NBA no podía usar la imagen de sus estrellas al estar también bajo negociación. Los jugadores, por su parte, no perciben salario desde entonces. Por lo que a medida que se tarde más en alcanzar un acuerdo, más tiempo estarán sin cobrar.
Ante esa situación, muchos jugadores de la clase media-baja de la liga deciden aceptar ofertas al otro lado del océano. El problema para algunos de ellos es que se arriesguen a sufrir una lesión que les impida regresar cuando se reanude la competición. En caso de que se firme un nuevo convenio, los equipos europeos, además, corren el peligro de quedarse sin su apuesta americana dado que hay una cláusula entre
FIBA y NBA que permite a los jugadores regresar de inmediato.
Con estas circunstancias de por medio, son ya alrededor de sesenta jugadores los que ya han firmado por equipos de fuera de Estados Unidos.
Deron Williams fue la primera estrella que no se lo pensó dos veces antes llegar a Europa. El hasta ahora base los New Jersey Nets jugará en el Besiktas turco por 3,5 millones de euros por año, lejos de los 11,5 que tenía asegurados en la NBA. Entre los españoles, sólo Rudy Fernández ha decidido sumarse a la iniciativa y jugará en el Real Madrid este año. Los hermanos Gasol, Calderón e Ibaka mantiene sus reticencias a la espera de que la solución llegue pronto.
Antonio Daimiel, uno de los máximos expertos de baloncesto del país, aclara los pormenores de la situación. Para Daimiel, este éxodo a Europa tiene un gran peligro para los equipos: “Los equipos europeos deben tener en cuenta estos fichajes desde el punto de vista del márketing para poder rentabilizarlos al máximo”, señala. En cuanto al punto de vista deportivo, muestra dudas importantes: “Si el equipo tiene aspiraciones importantes esta temporada, se puede ver de repente con un hueco importante en mitad de esta y debe acudir a un mercado mermado a por un sustituto de garantías”.
En cuanto al posible convenio, lo ve cada vez más cerca: “En el próximo mes y medio- dos meses habrá acuerdo, soy optimista en cuanto a la celebración de la temporada aunque no creo que empiece en octubre, sino más bien en diciembre/enero”.
En cuanto al fichaje de
Rudy Fernández por el Real Madrid, Daimiel señala al jugador como el gran beneficiado de la operación. “El Madrid ha hecho un buen fichaje porque necesitaba dar un impulso a la afición después de varios años con muchos altibajos, y no tendrá el problema anterior porque esa posición la tiene bien cubierta”. En cuanto al jugador, “Rudy lo ha hecho perfecto”, señala. “Jugará en el Madrid este año con un buen sueldo y si hay acuerdo, regresará al campeón de la NBA donde si triunfa, podrá llegar a cobrar unos seis-ocho millones de euros y si no, regresará de nuevo a Madrid con un salario nada despreciable”.