Opinión

Berlusconi y el Partido della 'gnocca'

Andrea Donofrio | Domingo 09 de octubre de 2011
En una semana en la que Italia ha sido portada por el juicio del asesinato de Meredith Kercher y la absolución de Amanda, por la decisión de Moody's de rebaja la nota de solvencia de Italia debido su abultada deuda, por la decisión de la edición italiana de Wikipedia de cerrar su página en señal de protesta por la llamada ley Mordaza impulsada por el Gobierno, Berlusconi ha propuesto cambiar de nombre su partido, el Pueblo de la Libertad, rebautizándolo el Partito della gnocca. Podría traducirse con “el Partido de las Tías Buenas”, “Adelante Macizas”, aunque, en la jerga italiana, el término “gnocca” hace referencia al órgano reproductor femenino.

La propuesta, hecha para ganar los comicios presentando un nombre capaz de tocar el ‘corazón’ de los italianos, ha sido avanzada en el mismo día en que en Barletta (Sur de Italia) se estaba celebrando el funeral de cincos mujeres, muertas en el derrumbe de un edificio donde trabajaban sin contrato, por 3,95€ la hora. La proposición parece realmente inoportuna, más si recordamos que el cavaliere está siendo juzgado por prostitución de menores y que en su partido abundan vedettes, proveedores de participantes para sus fiestas bunga-bunga y chicas realmente guapas que, sin ningún oficio o formación profesional, deben legislar para el bien del país. Paradójicamente, este nombre responde a una formación política creada por Berlusconi “a su imagen y semejanza”.

El problema es que el presidente del Gobierno se considera gracioso, mientras con el pasar del tiempo sus afirmaciones parecen desoladoras y patéticas, llegando a provocar estorbo y turbación incluso en los mismos miembros de su partido. Aspecto curioso: aquellos que cuando Berlusconi parecía el dueño incontestable del país le perdonaban blasfemias, insultos a homosexuales o cualquier broma machista, ahora que el cavaliere está en horas bajas, se muestran hipócritamente molestos. Por eso, como escribía un comentador itálico, puede que lo peor para Italia no sea Berlusconi, sino “i berluschini”, que cínicamente intentan bajar del barco que se hunde para reinventarse y seguir en el poder.

No se cuestiona una broma inapropiada y de discutible gusto, sino el hecho que, en lugar de explicar a los italianos la crisis, las medidas que adoptará contra ella, la reforma electoral, el presidente del Gobierno sigue preocupándose de su vida personal. Sus bromas misóginas no deben distraer a los italianos de los verdaderos problemas: una crisis económica y financiera gravísima, un gobierno dividido en luchas intestinas que paralizan su acción política, una tasa de desempleo en continuo aumento, una parte del país rehén de la criminalidad organizada. No, no importan sus deslices políticamente incorrectos sino su inoperatividad y personalismo. La farsa se está convirtiendo en tragedia: sólo espero que tenga razón Roberto Benigni al decir que “Silvio tiene las orgias contadas”.

Ps. Telepadania, la televisión de la Padania, esta entidad histórico-geográfica que no existe, “como Narnia”, realizó un programa sobre el reciclado especial para “los napolitanos”. Sin embargo, el propósito didáctico resultó un fracaso: los dos irónicos presentadores mezclaron el papel con el aluminio y encima tiraron en el mismo cubo el cartón manchado de la pizza, cuando es sabido que “los cartones y los papeles manchados de sustancias solventes, comida o tierra se depositan en otro cubo” para no perjudicar la calidad del papel reciclado. El programa resultó condimentado de insultos y prejuicios. Y sin saber que en Nápoles, en los barrios en que se realiza el reciclaje los resultados son óptimos, como Bagnoli (90%). Este canal, marca televisiva de la Lega Norte, es el reflejo perfecto de este partido: despectivo, inculto, provocador, expresión de un egoísmo y un racismo anacrónico y disgregador, que creyendo en una presunta superioridad, sólo logra aumentar la fractura del país.

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