Opinión

El problema afgano

Domingo 09 de octubre de 2011
Dos militares de la ISAF perdían la vida este pasado fin de semana al sur de Afganistán, en el transcurso de un ataque perpetrado por la insurgencia talibán. En lo que va de año, han muerto ya casi 500 soldados del contingente internacional, lo que da idea de la mala situación que en materia de seguridad hay todavía en el país. Teniendo en cuenta las cifras globales de estos diez últimos años, con miles de vidas perdidas en el fragor de un conflicto enquistado, no puede decirse que las cosas hayan mejorado sustancialmente en Afganistán.

A esta misma conclusión llegaba la semana pasada el general Stanley McCrhrystal, uno de los mandos norteamericanos con más experiencia de campaña en la zona. Y todo ello en medio del ambiente de retirada auspiciado no sólo por Obama, sino por el resto de líderes políticos con tropas allí destacadas. Resulta evidente que el esfuerzo humano y económico que están llevando a cabo las naciones cuyos efectivos integran la ISAF ha de concluir algún día; fundamentalmente, porque ha de aspirarse a que sean los propios afganos quienes rijan su destino sin necesidad de tutelas externas.

Pero no es menos cierto que irse de Afganistán sin dejar el problema talibán resuelto sería tanto como desperdiciar estos diez últimos años, con todo lo que ha costado en dinero y –lo que es irremplazable- en vidas humanas. O se deja todo bajo un cierto control, o el esfuerzote la última década habrá sido en vano. Y, lo que es peor, al poco tiempo, habrá que regresar en peores condiciones.

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