La crónica gastronómica
Lunes 10 de octubre de 2011
Adolfo Muñoz (Adolfo a secas) es más que un restaurador; un verdadero símbolo toledano. Desarrollada durante más de 40 años, le adorna una gran trayectoria nacional e internacional, después de emprender una aventura en Japón mucho antes que otros restauradores españoles. Por eso, el pasado año tuve el placer de compartir con él la concesión de la Medalla de Oro al Mérito Turístico, que sumó a otros galardones que ya poseía, como el Premio Nacional de Gastronomía o el Premio Alimentos de España.
Un imperio gastronómico en Toledo
Natural de la localidad toledana de Belvís de la Jara, ha creado un verdadero imperio gastronómico en la capital castellano-manchega: el Grupo Adolfo; del que forman parte el restaurante que lleva su nombre, Adolfo, con dos Soles Repsol; Adolfo Colección, más informal y contemporáneo; el muy tradicional La Perdiz; y el Belvís, en el Hotel Palacio Eugenia de Montijo.
Pero su pasión por la cocina le ha llevado también a capitanear otros proyectos como su prestigiosa Escuela de Hostelería de Toledo o el espectacular espacio para eventos Viñedos Cigarral Santa María, donde elabora su vino Pago del Ama y el aceite que también lleva su nombre. O su casa urbana en el casco antiguo de Toledo, donde ha puesto en marcha un concepto de bed & breakfast (y mucho más).
Pues bien, este gran profesional de la hostelería española (que ha sabido, además, rodearse en su aventura de toda su familia, empezando por esa otra gran mujer de la gastronomía española que es su esposa, Julita) desembarcará también dentro de unos días en Madrid.
Adolfo ha resultado adjudicatario de la gestión del restaurante y cafetería del Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de la capital de España, por un periodo inicial de cinco años. Y están a punto de abrir sus puertas tanto el restaurante gastronómico, llamado Palacio de Cibeles, como Colección Cibeles, un espacio en el que convivirán las tapas, los vinos y otro restaurante.
Un restaurante gastronómico y una cafetería
El primero estará situado en la sexta planta y cuenta con dos terrazas con fantásticas vistas a la diosa Cibeles y a todas las importantes calles que convergen en esa plaza. Aquí se podrá disfrutar de la carta más exquisita de este restaurador, además de una bodega en la que se agolparán más de 150 referencias enológicas.
Asimismo, en la entrada principal del Palacio se ubicará Colección Cibeles, donde se podrá disfrutar desde un desayuno español a un almuerzo, unas tapas o siguiendo las tendencias actuales, de un afterwork.
Intuyo que ambos espacios se convertirán en punto de encuentro gastronómico en Madrid y en lugar adecuado para la celebración de todo tipo de eventos, pues la propuesta del Grupo Adolfo incluye en su gestión la organización de actos culturales, talleres, exposiciones y presentaciones de productos.
Defensa de los productos de la tierra
A punto de la inauguración, nos cuentan que en la carta de ambos locales destacarán los productos de la tierra. Además, como el cocinero castellano-manchego es un gran defensor de la cocina saludable y de calidad, nutre a todos sus restaurantes de productos propios: desde el aceite de oliva Virgen Extra a las hierbas aromáticas, procedentes de huertas ecológicas que posee en su tierra natal. A ello une pescados y mariscos procedentes de las principales lonjas de España, magníficas carnes y una surtida selección de productos manchegos y madrileños. La trufa negra, el azafrán o el mazapán serán algunos de los emblemas.
En mi opinión, el amor a la cocina y la hospitalidad han sido las claves del éxito de Adolfo Muñoz desde hace cuatro décadas. Enhorabuena por el ambicioso proyecto en el que se ha enmarcado.
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