Opinión

El concepto del ‘yin y yang’ y dos descubrimientos de interés en Nara

Hidehito Higashitani | Lunes 10 de octubre de 2011
Aprovechando la temporada de restauración de la estatua de Kan-non (deidad budista) en el milenario templo de Hokke-dô de la ciudad de Nara, antigua capital del País de Yamato –germen del estado japonés actual-, se llevó a cabo hace poco un detenido examen ‘dendrocronológico’ de un trozo de madera de ‘hinoki’ –ciprés japonés- utilizado para la base que sujeta la estatua. El análisis fue practicado por los especialistas del Centro de Investigación de Entorno Global de Kioto y el pasado día 9 de septiembre se hizo público el resultado del análisis, que confirma que la madera en cuestión había sido cortada el año 729 y que se encuentran al mismo tiempo en la misma estatua otros trozos de madera que pueden datar de los años entre 730 y 735 a juzgar por los anillos que están marcados en ellos.

Junto con este descubrimiento que confirma científicamente la tradición milenaria del budismo en Japón, ha habido recientemente otra revelación de interés histórico, a sólo unos doscientos metros escasos de distancia de Hokke-dô, en el templo de Tôdaiji, conocido por su emblemática y gigantesca estatua de unos quince metros de altura del Gran Buda sentado.

Se trata de las dos espadas que habían estado enterradas por más de mil años debajo de la rodilla derecha del Gran Buda, descubrimiento que nos aclara hasta cierto punto algunas incógnitas sobre las ideas socioculturales que poseían los dirigentes del incipiente estado japonés de aquella época. A través del último análisis realizado con los rayos X por el Centro de Investigación de Patrimonio Cultural, las dos espadas se han podido identificar con las mismas espadas que la Emperatriz Kômyô (701-760) había donado al templo Tôdaiji en el año 756, confirmando de esta forma los datos que aparecen en algunos documentos conservados de la época. Además y lo más importante es que en cada una de las dos espadas están grabados los caracteres chinos que expresan la idea de “la espada del yin” y “la espada del yang” respectivamente.

Según el concepto fundamental del ‘yin y yang’ de la filosofía oriental de origen chino, todo lo que existe en el universo está formado por la dualidad de estos dos elementos. En una palabra el yin representa lo pasivo y el yang, lo activo. De ahí nace la contraposición de los dos elementos aparentemente opuestos, pero que en realidad se complementan en una armonía que nace precisamente por esa contraposición. En el primer grupo ‘yin’ entran los elementos como, por ejemplo, la oscuridad, el agua, el invierno, la noche, las plantas y las mujeres, mientras el segundo grupo ‘yang’ lo componen, en perfecta contraposición con los elementos del primer grupo, los elementos como la luz, el fuego, el verano, el día, los animales y los hombres. A primera vista estos dos grupos de elementos se oponen mutuamente pero en realidad se complementan al mismo tiempo para obtener una vida indestructible. Si no existiera el uno, no podría existir el otro. Es decir, cada ser, sea material o conceptual, puede poseer un complemento del que depende su existencia y con el que puede formar una nueva vida más completa y armónica. Y con la grata armonía de los dos elementos, se mantiene el orden y la paz de todo el universo. Así es a grandes rasgos lo que predica la enseñanza de la filosofía del yin y yang.

Ahora bien, sobre esta base de ideas, la fabricación de una espada se podría considerar como un buen ejemplo de la combinación ideal del yin y yang, porque es realizada con el agua (el yin) y el fuego (el yang). Por tanto, el hecho de que estuvieran grabadas las ideas del yin y yang en las dos espadas, descubiertas ahora mil trescientos años después, manifiesta claramente el deseo de la emperatriz Kômyô: pacificación armónica del incipiente país de Yamato y expansión de su dominio sobre todo el territorio del archipiélago nipón. Y por otro lado este descubrimiento demuestra a las claras la persistente vigencia en Japón de la filosofía del yin y yang nacida en la Antigüedad china y su fuerte influencia en el concepto político y sociocultural de los japoneses del siglo octavo e incluso de los siglos posteriores hasta la época más reciente.

Las dos espadas demuestran una vez más la importancia de estudios sobre la filosofía china del yin y yang a la hora de analizar con detenimiento la historia de pensamiento sociocultural de los países circundantes asiáticos.

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