Opinión

La oportunidad de un Nobel

Martes 11 de octubre de 2011
Este año el premio Nobel de Economía ha recaído sobre dos profesores, Thomas Sargent y Christopher A. Sims, cuyas teorías entran dentro de lo que se llama teoría de las expectativas racionales. En román paladino, parten de la concepción de que las familias y las empresas tienen en cuenta los efectos que tendrán las políticas públicas, especialmente las referidas a los tipos de interés y a los impuestos. Al hacerlo, desactivan parte de los efectos que buscaban dichas políticas. Es un mensaje de humildad para la política económica y de reconocimiento de que las personas que consumen, ahorran y trabajan en el mercado adaptan su comportamiento al escenario que es razonable esperar. En definitiva, es una comprobación económica de la idea filosófica de la libertad individual.

El mensaje de esta escuela (y de otros economistas que la comparten y que también han sido premiados) resulta especialmente oportuno en estos momentos, cuando se recuperan viejas fórmulas de estímulo fiscal y monetario para sacarnos de una situación de grave crisis económica. Resulta consoladora la idea de que la audacia de los políticos puede evitarnos lo peor de la crisis sin que tengamos que hacer ajustes que resultan dolorosos. Pero los deseos no ahorman la realidad, y el mensaje que nos llega desde el premio Nobel va en ese sentido.

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