Juan José Laborda | Martes 11 de octubre de 2011
La Fábrica de la Moneda es el marco de la narración de la novela de Eusebio Lucía: “Cosas veredes” (Ediciones Endymion, 2006). Su título se refiere a la contraseña que se usó en la huelga general revolucionaria de agosto de 1917, cuando la UGT y la CNT intentaron derribar el régimen de la Constitución de 1876.
En la Fábrica trabaja el protagonista principal de su ficción: Hilario, un joven afiliado a las dos organizaciones socialistas. Eso sucede en la novela entre 1915 y 1918, años trepidantes, cuando Pablo Iglesias dejaba el paso a una nueva generación de líderes sindicales y políticos.
Hay otro protagonista del relato de “Cosas Veredes”, en este caso un personaje histórico, que realmente trabajó en la Fábrica de la Moneda: Juan José Morato, el impresor y biógrafo de Pablo Iglesias, un socialista independiente, que por aquellos años desempeñaba el cargo de “Regente” en la Fábrica de la Moneda.
Una de las características de esta novela es que los personajes reales, como Juan José Morato, aunque están dentro de una ficción, aparecen descritos con una precisión propia de un historiador profesional.
El otro personaje de la novela es Narciso, el primo anarquista de Hilario, cuyo destino trágico está unido a la violencia terrorista.
Los tipos humanos que Eusebio Lucía se inventa viven en la capital de una España en plena y convulsa transformación. La trama se desarrolla entre 1915 y 1918. Se abre el periodo que Erich Hobsbawn ha llamado el corto (y terrible) siglo XX.
España vivirá gran parte de ese corto siglo XX con alguna singularidad. Tanto en las desgracias -guerras, totalitarismos, crisis sociales-, como en la fortuna -la paz, la democracia, el desarrollo científico y técnico, el Estado de Bienestar-, España ha pasado gran parte de ese “corto siglo” como un país relativamente aislado de los que constituían el centro del mundo de aquel tiempo: lo que mucho más tarde serian las democracias atlánticas.
En la novela se capta bien esa España que no está en guerra, mientras Europa se autodestruye: el conflicto terminará cuando la Rusia de Lenin firme la paz con Alemania, y Estados Unidos entre en guerra, compensando así la retirada rusa. Dos países que después de la Segunda Guerra ocuparán Europa hasta que el corto siglo XX termine en 1989. Para entonces, la Historia Universal ya no pasaba por Europa.
1917 fue un año decisivo para España.En la novela se sigue muy bien la triple crisis política en ese año: Las Juntas de Defensa, una reivindicación de los militares que bordeó la rebelión; la Asamblea de Parlamentarios que propuso unas Cortes constituyentes, impulsada por el catalanismo político de la Lliga de Cambó; y agravando todo lo demás, la huelga general revolucionaria indefinida.
Desde nuestra perspectiva actual, las dificultades económicas y sociales de aquellos años ¿justifican o legitiman los intentos revolucionarios de derribar el régimen de la Constitución de 1876?
Mi lectura de esta novela es alegórica, filosófica, si se quiere:
El protagonista real de esta novela es la clase trabajadora. Hilario y Narciso son los dos ejemplos de división política de los trabajadores de este tiempo. Ambos son revolucionarios. Hilario lo es, pero no quiere la violencia. En esto sigue (confusamente como los demás socialistas) a su padrino, Juan José Morato. No saben si seguir su instinto reformista y legalista, o se decantan por las teorías ortodoxas del marxismo revolucionario.Narciso, por el contrario, cree en la violencia como “partera de la Historia”, la fuerza que derribará el mundo muerto de la burguesía y del capitalismo.
Pero la Revolución ya no será la romántica de sus librosteóricos, sino que alumbrará un Estado nuevo: el Estado totalitario. Eso estaba sucediendo en aquellos momentos en la Rusia de la revolución soviética.
La huelga general revolucionaria de 1917 no consiguió lo que sí logró Primo de Rivera seis años después: terminar con la Constitución de 1876. Al rechazar el determinismo en la Historia, podemos preguntarnos lo siguiente: ¿Qué hubiera sucedido si Alfonso XIII, en lugar de apoyar a Primo de Rivera -de acuerdo con la mayoría de la opinión pública (y publicada)-, hubiese secundado las iniciativas reformistas de personalidades como Alcalá Zamora, que proponían integrar en el régimen monárquico-liberal a los partidos de oposición republicana, como los socialistas de Prieto (pero no de Largo Caballero que colaboró con la dictadura)?
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