Antonio López Vega | Sábado 05 de abril de 2008
Se cumplen 40 años, desde que, el 4 de abril de 1968, un francotirador puso fin a la vida de Martín Luther King, baluarte de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.
Desde la abolición de la esclavitud en 1865, las personas de raza negra habían ido dando pequeños pasos en la lucha por la igualdad de sus derechos. Sin embargo, fue tras la Segunda Guerra Mundial cuando se aceleraron esos logros. En 1948 el Presidente Truman puso fin a la segregación en las Fuerzas Armadas, y, ya en los años cincuenta y sesenta, las personas de raza negra tomaron conciencia de su propia miseria y pasaron a la reivindicación activa de sus derechos.
Fue entonces, cuando emergió la figura de Martin L. King como líder de la resistencia frente a la oposición surgida sobre todo en algunos Estados del Sur contra la igualdad y los derechos civiles de las personas de raza negra. King protagonizó y abanderó una serie de movimientos caracterizados por el ideal gandhiano de desobediencia civil mediante la resistencia pasiva. Se extendieron entonces marchas y “sentadas” contra la segregación racial en restaurantes, tiendas, hoteles, cines y parques. Sin duda, su punto culminante estuvo en el memorable discurso “yo tengo un sueño” que pronunció durante la famosa marcha a Washington del 28 de agosto de 1963, y en el que expresó con indudable belleza que su sueño era “el día en que esta nación se levante para vivir de acuerdo con su creencia en la verdad evidente de que todos los hombres son creados iguales (…). Sueño con el día en que mis cuatro hijos vivan en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por la integridad de su carácter”. En 1964 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz.
Lo cierto es que aquella reivindicación tuvo sus frutos y, ya durante aquellos años, siendo Presidente del Tribunal Supremo Earl Warren (1953-1969) se produjeron algunas de las sentencias judiciales más importantes en la lucha contra la discriminación racial en las Escuelas Públicas, en la votación, los parques públicos o la vivienda. Los derechos civiles y la igualdad de oportunidades para las personas de raza negra continuaron extendiéndose en Estados Unidos, y, hoy, existen posibilidades reales de que el afroamericano Barack H. Obama obtenga la nominación del Partido Demócrata para concurrir a las elecciones Presidenciales del próximo mes de noviembre. En las encuestas de estos días, los medios de comunicación norteamericanos, señalan que el 76% de la población considera que el país estaba preparado para tener un Presidente de color, si bien, siguen dando una ligera ventaja al candidato republicano, John McCain.
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