Opinión

El último desfile de Carmen Chacón

Jueves 13 de octubre de 2011
Ayer tenía lugar en Madrid la parada militar celebrada con motivo del Día de la Hispanidad. Fue el último del presente Gobierno, toda vez que ni Zapatero repetirá como presidente ni Chacón como ministra de Defensa. A propósito de ésta última, cabe citar su trayectoria ministerial como uno de los ejemplos más palmarios de cómo mantenerse en un puesto para el que no se tienen aptitudes y permanecer el él a todo trance. No es tanto culpa de la elegida como del elector; ni es tampoco una cuestión de géneros: con independencia de lo acertado o no de gestión, nadie duda de las cualidades personales de Cristina Garmendia, Elena Salgado o, en su momento, María Teresa Fernández de la Vega. Hay que recalcar, pues, que no se trata de géneros sino de personas, y parece bastante claro que Zapatero no eligió a la correcta al frente de Defensa.

Hay una guerra en Afganistán, pese a que la ministra se empeña en llamarla “misión de paz”. Hay piratas por el Indico que saben lo barato que sale secuestrar navíos de España, sabedores de que su ministra dará orden de no actuar contra ellos, y su presidente pagará el rescate que se pida.

Cabe, eso sí, apuntar a favor del señor Zapatero el haber llevado al Parlamento la cuestión del permiso a enviar tropas al extranjero; una medida, por lo demás, sumamente positiva en lo que a formas democráticas se refiere. José Antonio Alonso fue un buen ministro de Defensa; quizá, porque ni tenía un pasado antimilitarista que le impedía sentir el mínimo afecto hacia su negociado, ni llegó al cargo por cupos de su agrupación local -el PSC quería a toda costa que uno de los suyos tuviese un ministerio “de primera”, y a Chacón le tocó Defensa-. Por eso, más allá de los corrillos y demás, el próximo Presidente del Gobierno debería elegir mejor a quién pone al frente de una institución tan importante y valorada como es el Ejército. Más que nada, para no repetir errores de un pasado bastante reciente.

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